El agua caliente sanitaria (ACS) está viviendo una auténtica revolución en España: nuevas exigencias legales para frenar la legionella, tecnologías más eficientes, equipos eléctricos instantáneos, soluciones de aerotermia y depósitos cada vez más avanzados. Todo esto obliga a rediseñar las instalaciones tanto en edificios residenciales como en hoteles, hospitales, gimnasios o centros educativos.
El Real Decreto 487/2022 ha cambiado por completo las reglas del juego en cuanto a diseño, explotación y mantenimiento de las instalaciones de ACS. A la vez, fabricantes como Junkers Bosch, Inerox, TECNA o Hydronik han lanzado soluciones que intentan dar respuesta a estas obligaciones, mejorando la eficiencia energética, reduciendo riesgos sanitarios y simplificando el trabajo de los instaladores.
Impacto del RD 487/2022 en las instalaciones de agua caliente sanitaria
El RD 487/2022 introduce requisitos mucho más estrictos para prevenir la legionelosis en todas aquellas instalaciones susceptibles de proliferación y dispersión de la bacteria, entre ellas las de agua caliente sanitaria. Esto afecta de lleno al diseño hidráulico, a la elección de equipos y al mantenimiento periódico.
Uno de los focos principales de la normativa es el control de temperaturas, ya que la legionella se reproduce con más facilidad en rangos templados. Por eso el reglamento obliga a trabajar con temperaturas más altas y homogéneas en acumuladores, retornos y puntos terminales, lo que rompe con muchos esquemas de diseño tradicionales que llevaban décadas repitiéndose casi sin cambios.
El real decreto también fomenta los sistemas sin acumulación directa de agua de consumo, o al menos que minimicen los volúmenes de agua estancada. De esta forma se reduce el tiempo de permanencia del agua en condiciones favorables para la bacteria, lo que tiene implicaciones claras en la elección entre soluciones por acumulación, semi-instantáneas o instantáneas.
Además, se incrementan las obligaciones de control y registro: se pide mayor frecuencia de mediciones, verificación de temperaturas, toma de muestras y trazabilidad de las actuaciones de mantenimiento. Todo ello empuja a las empresas a buscar diseños de ACS más robustos, más sencillos de auditar y con menos puntos conflictivos.
Nueva temperatura mínima en acumuladores de ACS
Uno de los cambios estrella del RD 487/2022 es la obligación de almacenar el ACS a 60 ºC como mínimo en todos los acumuladores finales, es decir, los depósitos situados justo antes del consumo. No basta con que la parte superior esté caliente: la temperatura debe ser homogénea en todo el volumen.
Esta exigencia choca de frente con un problema clásico de los acumuladores: la estratificación térmica. Habitualmente, el agua caliente se queda en la parte alta del depósito mientras que en la zona inferior, donde entra el agua fría, la temperatura puede caer claramente por debajo de esos 60 ºC, generando un caldo de cultivo ideal para la legionella.
Para intentar evitar esa estratificación se recurre a bombas de homogeneización o de secundario mucho más potentes, con el objetivo de mover el agua del interior del depósito y uniformizar la temperatura. Pero este enfoque conlleva más consumo eléctrico, mayor complejidad hidráulica y un aumento del mantenimiento de bombas y válvulas.
En instalaciones con grandes volúmenes acumulados la dificultad es todavía mayor, porque cuanto mayor es el depósito más tendencia hay a que se formen capas de distinta temperatura. La normativa obliga a revisar seriamente si estos esquemas siguen teniendo sentido desde el punto de vista sanitario, técnico y económico.
Desinfección térmica del retorno: prohibido mezclarlo directamente con la impulsión
Otro punto clave del RD 487/2022 es la obligación de someter el agua de retorno a una desinfección térmica antes de que vuelva al circuito de distribución. Traducido a la práctica, el retorno de recirculación ya no puede conectarse directamente a la impulsión a través de una válvula mezcladora de tres vías.
La normativa obliga a que el 100% del retorno vuelva al acumulador o al sistema de calentamiento, donde debe alcanzar como mínimo 60 ºC antes de poder ser reenviado a los puntos de consumo. La válvula de tres vías, si existe, queda relegada exclusivamente a mezclar agua caliente con agua fría de red para no quemar al usuario, pero nunca a recibir el retorno de recirculación.
Esta medida responde a que el retorno suele ser una zona crítica de proliferación de legionella, ya que es un agua que se ha enfriado parcialmente en la red de distribución y puede mantenerse mucho tiempo en rangos peligrosos si no se recalienta correctamente.
En la práctica, muchas instalaciones existentes se ven obligadas a rehacer conexiones y revisar la hidráulica de sus retornos, porque esquemas muy extendidos dejan de ser aceptables con la nueva redacción del real decreto.
Interacumuladores de doble tanque: 70 ºC y estratificación todavía más crítica
El RD 487/2022 va un paso más allá con los interacumuladores de doble tanque, obligando a que el agua alcance y mantenga una temperatura de al menos 70 ºC en todo el volumen. De nuevo, no se permite que solo la zona alta esté a esa temperatura: la homogeneidad térmica es indispensable.
En este tipo de equipos la estratificación acostumbra a ser aún más acusada que en un acumulador simple, ya que las configuraciones de doble tanque hacen que se generen capas con mucha facilidad. Esto complica enormemente el cumplimiento real de la temperatura mínima exigida en todo el interior.
Para poder garantizar 70 ºC uniformes en ambos tanques habría que recurrir a sistemas de recirculación interna y mezclas muy potentes, lo que dispara los costes de bombeo y aumenta el desgaste de los equipos. Aun así, la validación de que toda la masa de agua está a esa temperatura no es sencilla.
Por este motivo, muchos proyectistas se plantean directamente alternativas a los interacumuladores de doble tanque, porque hacerlos compatibles con las exigencias actuales puede resultar técnica y económicamente poco razonable.
Temperaturas mínimas en el circuito de agua caliente y choques térmicos
La normativa no se queda solo en el generador o el acumulador; exige también una temperatura mínima de 50 ºC en todos los puntos terminales y en la tubería de retorno, siempre que exista este último. Esto implica que la impulsión, la recirculación y los ramales más alejados deben estar bien equilibrados.
No se trata simplemente de que el retorno llegue a la sala de calderas por encima de 50 ºC, sino de garantizar que en ningún punto de la red se estabilice el agua a temperaturas inferiores. Para lograrlo resulta vital un diseño hidráulico muy detallado, con velocidades de circulación adecuadas, válvulas de equilibrado por temperatura y una buena sectorización.
El RD 487/2022 también obliga a que la instalación sea capaz de alcanzar los 70 ºC cuando sea necesario realizar un tratamiento térmico de desinfección (choque térmico). Eso implica disponer de generación de calor suficiente, aislamientos adecuados y tuberías que soporten esas temperaturas sin problemas.
Por otra parte, los acumuladores deben incorporar un sistema de medición de temperatura representativo del agua interior y una llave de purga accesible en la parte más baja, por debajo de la salida de agua, que permita el vaciado completo del depósito y la toma de muestras para los controles sanitarios.
Longitudes máximas en tramos estancados y control de puntos muertos
Uno de los aspectos más finos de la nueva normativa es la limitación de los tramos de tubería sin circulación efectiva o en los que no pueda asegurarse una temperatura mínima de 50 ºC. En esos casos, el real decreto fija un máximo de 5 metros de longitud o 3 litros de volumen almacenado.
Esta regla afecta de manera directa a derivaciones hacia válvulas mezcladoras, vasos de expansión, ramales en desuso o “picos” de instalación que tradicionalmente se iban dejando y que ahora se convierten en puntos de riesgo. La filosofía es muy clara: poca distancia y poco volumen donde el agua pueda quedarse templada y quieta.
Un ejemplo típico son los servicios anulados sin desmontar la tubería, como una ducha que se tapa con un tapón pero deja el ramal completo cargado de agua. Esos circuitos muertos se convierten en reservorios perfectos de legionella que luego pueden contaminar el resto de la red cuando se produce cualquier movimiento de agua.
También se exige que en los sistemas con válvula mezcladora se garanticen 50 ºC antes de llegar a la válvula y que se disponga de un sistema de medición de temperatura que permita comprobar que la temperatura de estabilización se alcanza en menos de un minuto.
Sistemas sin acumulación: obligación de 60 ºC a la salida
El RD 487/2022 no se olvida de los sistemas de calentamiento sin acumulación, tanto si cuentan con retorno como si no. En estos casos, la norma establece que el agua a la salida del equipo de calentamiento debe llegar, como mínimo, a 60 ºC.
Esta franja de temperatura elevada permite que el agua atraviese una zona de desinfección térmica, donde la legionella ve reducido su número de forma progresiva en cada ciclo de paso. Si en el resto de la instalación no se dan condiciones favorables para su reproducción, la población bacteriana cae hasta niveles prácticamente despreciables.
Los sistemas instantáneos, sin embargo, tienen sus propias limitaciones: requieren potencias muy altas que suelen estar sobredimensionadas el 99 % del tiempo, su capacidad de producción se ve restringida por la potencia del generador y el intercambio térmico, y en instalaciones colectivas acaban siendo poco rentables por el sobredimensionado necesario.
Además, estos sistemas acostumbran a tener costes de mantenimiento relevantes y una vida útil más corta, lo que hace que su uso sea habitual en viviendas individuales o pequeños edificios, pero menos frecuente en complejos grandes donde el ACS se consume de manera intensiva y simultánea.
Revisión de los sistemas tradicionales de acumulación y necesidad de alternativas
La suma de todas estas novedades normativas deja en evidencia que los esquemas clásicos de acumulación que llevamos más de 50 años utilizando son, como mínimo, muy difíciles de adaptar a las exigencias actuales sin disparar consumos y costes.
Con acumuladores tradicionales es extremadamente complicado asegurar una temperatura uniforme de 60 ºC (o 70 ºC, según el caso) en todo el volumen sin recurrir a bombas de homogeneización potentes, recirculaciones internas complejas y un esfuerzo continuo de mantenimiento y control.
Además, el endurecimiento de las tareas de mantenimiento que impone el RD 487/2022 para los acumuladores —desinfecciones periódicas, purgas, vaciados anuales, controles analíticos más estrictos— hace que cada vez tenga menos sentido seguir apostando por sistemas que, de base, son propensos a la estratificación y al depósito de sedimentos.
Por todo ello, en el mercado están ganando peso propuestas alternativas que intentan mantener las ventajas de tener cierta inercia térmica, pero reduciendo o eliminando por completo la acumulación de agua de consumo, de forma que se minimicen los puntos críticos para la legionella.
Sistema semi-instantáneo Hydronik IHI: producción de ACS sin acumulación de consumo
Entre las alternativas que mejor encajan con el espíritu del RD 487/2022 destaca el sistema semi-instantáneo de Hydronik, basado en la gama de intercambiadores IHI. Su planteamiento es sencillo: se acumula únicamente fluido de primario, nunca agua caliente de consumo, que se produce casi al momento mediante un serpentín interior de acero inoxidable.
El funcionamiento se puede resumir en tres pasos: el agua caliente del circuito primario (procedente de caldera, bomba de calor, recuperación, solar térmica, etc.) entra en el cuerpo del intercambiador IHI, con forma de depósito; ese fluido envuelve y calienta el serpentín corrugado de acero inoxidable AISI 316; el agua fría de red y el retorno de ACS circulan por el interior del serpentín, calentándose al instante antes de salir hacia los puntos de consumo.
La gran diferencia frente a un acumulador convencional es que el volumen almacenado no es ACS, sino solamente primario. El agua que van a utilizar los usuarios nunca se queda estancada en el depósito, sino que atraviesa el serpentín a alta velocidad, minimizando tiempos de permanencia y evitando la estratificación típica de los acumuladores.
En términos de diseño de la sala de producción, el sistema Hydronik permite eliminar varios elementos habituales: ya no son necesarios los depósitos acumuladores de ACS, ni los intercambiadores de placas, ni las bombas de secundario o de homogeneización asociadas a ellos, ni determinadas válvulas de regulación que complican el esquema.
Prevención de legionella en acumulación con el sistema IHI
El planteamiento de Hydronik ataca directamente el principal problema que persigue el RD 487/2022: la proliferación de legionella en volúmenes de agua caliente almacenada y con estratificación. Al no acumular agua de consumo, desaparece el “caldo de cultivo” típico de los depósitos de ACS.
El ACS entra junto con el retorno por la parte inferior del serpentín de acero inoxidable, recorre la tubería corrugada recogiendo calor del fluido primario que lo rodea y sale por la parte superior ya a 60 ºC, lista para el circuito de distribución. La parte no consumida retorna de nuevo a la entrada del serpentín, donde se mezcla con agua fría y repite el ciclo.
En este proceso, el volumen que se conserva caliente de forma permanente es únicamente el del primario, que no es agua de consumo humano. El ACS se mantiene en movimiento y con alta velocidad, lo que dificulta la formación de biopelículas y sedimentos en las paredes del serpentín y reduce drásticamente las posibilidades de proliferación bacteriana.
Al no existir un gran volumen de ACS a distintas temperaturas dentro de un mismo depósito, desaparecen prácticamente los riesgos asociados a estratificación, incrustaciones, corrosiones internas y zonas muertas típicas de los acumuladores e interacumuladores tradicionales.
Eficiencia energética y simplificación de la instalación con Hydronik
Desde el punto de vista energético, el sistema IHI puede mejorar la eficiencia de la instalación hasta en un 35 %, principalmente porque permite prescindir de equipos consumidores y reducir significativamente las pérdidas térmicas asociadas a grandes volúmenes acumulados.
El propio intercambiador IHI no consume electricidad, ya que es un equipo pasivo sin partes móviles. La reducción de elementos como intercambiadores de placas, bombas de secundario y bombas anti-estratificación recorta tanto el consumo eléctrico como las pérdidas de carga y el número de puntos a mantener.
Además, el sistema hace posible trabajar con temperaturas de generación más ajustadas, lo que mejora el rendimiento de las calderas de condensación y, sobre todo, de las bombas de calor y otros generadores de baja temperatura. También se aprovecha muy bien el calor procedente de fuentes renovables o de recuperación, algo que encaja con la tendencia hacia instalaciones más sostenibles.
En cuanto al espacio físico, los intercambiadores IHI son aproximadamente 2,5 veces más compactos que un acumulador de ACS de volumen equivalente de producción. Por ejemplo, un equipo de 800 litros de capacidad en primario puede ofrecer una producción similar a la de un acumulador de 2000 litros de ACS, con un tamaño netamente inferior.
Instalación, mantenimiento y costes operativos del sistema IHI
La compacidad se traduce en una gran facilidad de transporte e instalación: los equipos pueden pasar por ascensores, escaleras y puertas estándar de unos 80 cm de ancho, evitando la necesidad de grúas, desmontaje de fachadas o aperturas de huecos especiales para introducir grandes acumuladores.
El esquema hidráulico resultante es más limpio y fácil de entender, lo que simplifica el trabajo de instaladores y mantenedores y reduce la probabilidad de errores de montaje. La sala de máquinas queda más despejada, con mayor espacio útil para otros equipos o para facilitar las maniobras de operación.
En el plano del mantenimiento, la diferencia frente a un sistema clásico de acumulación es enorme. Los acumuladores de ACS exigen desinfecciones trimestrales, purgas semanales, vaciados anuales completos, controles adicionales sobre bombas de secundario y homogeneización e inspecciones periódicas de intercambiadores de placas.
Si se elimina toda esta familia de equipos, se eliminan también las tareas normativas asociadas y buena parte de las intervenciones correctivas no obligatorias, como recubrimientos interiores, reposición de protecciones catódicas o reparaciones por corrosión. Hydronik estima reducciones de hasta un 80 % en los costes de mantenimiento de la parte de ACS cuando se sustituye un sistema clásico por su configuración semi-instantánea.
Otros avances en equipos de agua caliente sanitaria: Junkers Bosch, Inerox y TECNA
Mientras la normativa aprieta, los fabricantes responden con nuevas gamas de productos que intentan optimizar consumo, confort y seguridad sanitaria en todo tipo de edificios, desde viviendas hasta grandes complejos terciarios.
Junkers Bosch, por ejemplo, ha lanzado una nueva tarifa de productos de ACS y calefacción residencial que incluye calentadores y termos eléctricos bajo la marca Bosch, sistemas solares térmicos, acumuladores y soluciones de aerotermia. El objetivo es ofrecer un porfolio integrable y eficiente para cubrir tanto reposiciones como nuevas instalaciones.
Entre las novedades de agua caliente sanitaria destacan los calentadores estancos Therm 6600 S, una nueva generación de calentadores de gas pensados para sustituciones directas de modelos Junkers previos. Mantienen las mismas conexiones, lo que facilita un reemplazo tipo “plug & play” sin necesidad de reajustar parámetros ni rehacer tuberías.
Estos calentadores incorporan una tecnología de combustión patentada por Bosch capaz de autorregularse según la calidad del gas, ofrecen amplias posibilidades de evacuación, compatibilidad con distintos diámetros y un manejo sencillo mediante display y botones. Todo ello buscando eficiencia, flexibilidad de instalación y comodidad de uso.
En termoeléctricos, la marca presenta los modelos cilíndricos Tronic 4001 T, 4101 T y 7101 T, con diseño compacto tipo “slim”, display intuitivo y hasta cuatro modos de funcionamiento (manual, inteligente, programación y eco). La función Smart aprende de los hábitos de consumo para optimizar el gasto energético.
El modelo TR 7101 T añade funciones avanzadas como iluminación del display para indicar la capacidad real disponible, resistencia envainada y ánodo electrónico que permiten realizar mantenimiento sin vaciar el depósito. De esta forma se logra una intervención más rápida y menos engorrosa para el usuario.
Eneréticamente, Junkers Bosch también apuesta fuerte por la aerotermia con la bomba de calor Compress 5800i AW, que trabaja con refrigerante natural R290, es muy silenciosa (menos de 45 dB(A)), alcanza temperaturas de impulsión de hasta 75 ºC y se integra tanto en reformas como en obra nueva, incluida la conexión con fotovoltaica gracias a su capacidad SG-Ready.
Inerox, por su parte, centra su innovación en los depósitos para acumulación de agua caliente, con más de dos décadas de experiencia en el sector. En su catálogo reciente incorpora nuevas gamas vitrificadas y depósitos domésticos en acero inoxidable, pensando en un mercado que exige mayor durabilidad, eficiencia y sostenibilidad.
Sus depósitos para ACS buscan mantener el agua caliente durante largos periodos, lo que los convierte en una solución adecuada tanto para uso sanitario como para apoyo a la calefacción. La gama AEDS-D y AEDS-P ofrece depósitos específicos para ACS con diseño mejorado y materiales de alta calidad.
Al mismo tiempo, la gama ISCI de inercia en acero inoxidable para aerotermia permite aprovechar mejor la energía renovable procedente de bombas de calor, contribuyendo a recortar el consumo energético global y las emisiones asociadas a la producción de agua caliente.
En sectores como hoteles, gimnasios, hospitales, restaurantes o industrias alimentarias y textiles, donde el uso de ACS es intenso y continuo, estos depósitos de alta calidad y buena estratificación controlada siguen siendo una pieza clave para la estabilidad del sistema y el confort de los usuarios.
TECNA, con la tecnología IES aplicada a calentadores eléctricos instantáneos CLAGE, apuesta por otra vía: generar el ACS justo cuando se demanda, sin acumulación y sin necesidad de gas ni ventilación, algo muy interesante en edificios donde no hay acceso al gas o se quiere apostar decididamente por la electricidad y las renovables.
Estos equipos permiten un control preciso de la temperatura, son seguros al no haber combustión ni emisiones, y su alta eficiencia se basa en que solo consumen energía cuando el usuario abre el grifo. Esto reduce desperdicios de agua y evita pérdidas por almacenamiento prolongado.
La instalación es muy sencilla, ya que únicamente requieren toma de agua fría y conexión eléctrica, sin chimeneas ni conductos de evacuación. Su tamaño compacto permite montarlos muy cerca de los puntos de consumo, reduciendo recorridos de tubería, tiempos de espera y pérdidas de calor.
TECNA también pone énfasis en las opciones de control y monitorización, con mandos remotos, aplicaciones móviles, lectura de consumos e incluso integración mediante Modbus en sistemas centralizados de gestión de edificios, algo muy valorado en oficinas, comercios o instalaciones complejas.
Las aplicaciones prácticas de estos calentadores eléctricos instantáneos son muy variadas: viviendas pequeñas o no convencionales, peluquerías con mucha demanda de agua caliente continua, hospitales que necesitan altas temperaturas (entre 50 y 60 ºC) para garantizar la higiene, colegios, museos, galerías de arte, restaurantes, cafeterías, pisos turísticos o bungalows.
En todos estos casos se busca una solución compacta, rápida de instalar, con poco mantenimiento y sin riesgos asociados al gas, pero cumpliendo al mismo tiempo con el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) y con las exigencias higiénico-sanitarias aplicables.
En conjunto, el nuevo escenario del ACS combina una normativa mucho más estricta contra la legionella con un abanico cada vez más amplio de tecnologías —desde depósitos avanzados hasta sistemas semi-instantáneos o calentadores eléctricos inteligentes— que permiten a proyectistas, instaladores y usuarios finales escoger la solución que mejor equilibra seguridad sanitaria, eficiencia energética, facilidad de instalación y coste de mantenimiento, siempre que se dimensione y diseñe correctamente la instalación desde el primer plano.
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