Si estÔs pensando en cambiar las ventanas de casa, quizÔ ya tengas claro que unas ventanas eficientes pueden marcar la diferencia en confort y en la factura de la luz. Lo que muchas veces se pasa por alto es que no basta con elegir un buen modelo en el catÔlogo: la instalación, el sellado y la integración con la fachada son casi tan importantes como el tipo de ventana que compres.
MÔs allÔ del ahorro, las ventanas de alta eficiencia energética influyen en el aislamiento térmico, el aislamiento acústico, la seguridad y hasta en el valor del inmueble. Vamos a ver, paso a paso y con calma, qué hace realmente eficiente a una ventana, qué materiales y vidrios interesan mÔs, qué tener en cuenta en comunidades de propietarios y qué ayudas y normativa entran en juego.
Por qué la instalación y el sellado son clave en unas ventanas eficientes
Cuando se habla de eficiencia, solemos centrarnos en la marca y el modelo, pero una ventana excelente instalada de cualquier manera puede comportarse como una ventana mediocre. La unión entre el hueco del muro y el marco es un punto crĆtico: ahĆ aparecen pequeƱos poros y fisuras que permiten la fuga de aire caliente en invierno y la entrada de calor en verano.
Los profesionales de la construcción pasiva y de materiales tipo Passivhaus insisten en que las juntas y sellados exteriores e interiores son determinantes para lograr una buena hermeticidad. Con el tiempo, los edificios se mueven, se asientan y generan microgrietas alrededor del marco; si esa zona no estÔ bien tratada, aparecen corrientes, condensaciones y pérdidas de temperatura que disparan el consumo energético.
Para minimizar esas fugas se utilizan selladores especĆficos para juntas de dilatación como gomas, espumas plĆ”sticas o siliconas. Son materiales flexibles, pensados para adaptarse a los pequeƱos movimientos de la estructura y para reducir la filtración de aire a travĆ©s de los huecos del perĆmetro de la ventana.
Sin embargo, si se busca una hermeticidad de primera, lo habitual es rematar la instalación con cintas de sellado de altas prestaciones. Estas cintas se colocan entre el marco y el muro y aseguran una unión continua, controlando la estanqueidad al aire, al agua y mejorando el aislamiento tĆ©rmico y acĆŗstico. De poco sirve invertir en el mejor vidrio si dejamos puentes tĆ©rmicos y rendijas alrededor de la carpinterĆa.
En resumen, una instalación profesional que reduzca al mĆnimo los huecos, acompaƱada de un buen sistema de sellado, es la base para que una ventana alcance la eficiencia que promete en la ficha tĆ©cnica. Un sellado deficiente no solo provoca pĆ©rdidas de temperatura, tambiĆ©n puede comprometer la durabilidad del cerramiento y generar patologĆas en los muros circundantes.
Materiales de las ventanas: PVC, aluminio, madera y su eficiencia
La elección del material del marco influye directamente en la transmitancia térmica global de la ventana y en su comportamiento frente al ruido, la humedad y el paso del tiempo. Los tres grandes protagonistas en vivienda son el PVC, el aluminio y la madera, cada uno con sus ventajas e inconvenientes.
Las ventanas de PVC son muy habituales porque el policloruro de vinilo es un material naturalmente aislante y resistente. Los perfiles suelen incorporar varias cÔmaras de aire internas que mejoran aún mÔs el aislamiento térmico y acústico, logrando valores de transmitancia muy bajos si se combinan con un buen acristalamiento. AdemÔs, el PVC es reciclable, apenas necesita mantenimiento y ofrece bastantes diseños y acabados.
El aluminio, por su parte, es un material extremadamente resistente al deterioro ambiental, ligero y con perfiles mƔs delgados que permiten mayor entrada de luz. Su punto dƩbil es que es un excelente conductor tƩrmico. Para resolverlo se recurre a la llamada rotura de puente tƩrmico: se intercala una pieza de material aislante entre la cara interior y la exterior del perfil, rompiendo la continuidad metƔlica y reduciendo el flujo de calor.
En la prĆ”ctica, la carpinterĆa de aluminio con rotura de puente tĆ©rmico ofrece muy buenos niveles de aislamiento, comparables a los del PVC multicĆ”mara, y con un comportamiento sobresaliente frente a la intemperie. AdemĆ”s, es una opción muy interesante desde el punto de vista de la sostenibilidad, ya que el aluminio es fĆ”cilmente reciclable y tiene buena durabilidad.
Las ventanas de madera siguen siendo una alternativa muy vÔlida, sobre todo en zonas climÔticas extremas y en edificios donde el aspecto estético pesa mucho. La madera tiene un coeficiente de conductividad térmica muy bajo, lo que la hace un buen aislante natural, aunque no dispone de cÔmaras internas como el PVC. El nivel de aislamiento dependerÔ en gran medida del tipo de madera y de la sección del perfil.
El principal inconveniente de la madera es que requiere un mantenimiento continuo para protegerla de la humedad, el sol y los cambios de temperatura. Si se cuida bien, puede alcanzar una larga vida Ćŗtil, pero el coste de conservación hay que tenerlo en cuenta. Aun asĆ, para quien busca calidez y tradición, sigue siendo una solución muy eficiente si se combina con acristalamientos modernos.
En comunidades de vecinos y edificios plurifamiliares, lo mĆ”s frecuente es encontrar carpinterĆa de aluminio con puente tĆ©rmico y carpinterĆa de PVC multicĆ”mara. Ambas opciones, correctamente instaladas, ofrecen altos niveles de aislamiento. Si la prioridad es la ecologĆa y la reciclabilidad del material, el aluminio suele considerarse mĆ”s ventajoso que el PVC, que procede de derivados del petróleo y tiene una penalización ambiental mayor.
Tipos de apertura, persianas y sistemas de control solar
El sistema de apertura también influye en la eficiencia. A grandes rasgos, podemos distinguir entre ventanas abatibles (practicables u oscilobatientes) y ventanas correderas. Las abatibles, al cerrar mediante presión, logran un sellado mÔs hermético y, por tanto, mejor comportamiento frente a las fugas de aire y al ruido.
En las ventanas abatibles de calidad, el herraje y las juntas permiten un cierre firme y continuo a lo largo de todo el perĆmetro, lo que las hace ideales para viviendas donde se busca maximizar el aislamiento. AdemĆ”s, algunos sistemas permiten variar la posición de la hoja (abatible, oscilanteā¦) para ventilar sin perder tanta energĆa. Si se combinan con doble o triple acristalamiento, la pĆ©rdida de calor hacia el exterior puede ser casi insignificante.
Las ventanas correderas, aunque muy cómodas y prĆ”cticas en huecos reducidos o en salidas a terrazas, no suelen alcanzar el mismo nivel de hermeticidad que una practicable. Siempre queda un pequeƱo juego para permitir el movimiento de las hojas sobre los raĆles, y eso se traduce en mĆ”s posibilidad de infiltraciones de aire.
Otro elemento que influye en la eficiencia es la presencia de persianas y sistemas de protección solar. Las persianas tradicionales aportan un aislamiento adicional cuando estÔn cerradas, pero su eficacia depende mucho de cómo esté resuelto el cajón: si el cajón de persiana no estÔ bien aislado y sellado, puede convertirse en un auténtico coladero de calor y ruido.
En los últimos años han ganado peso los sistemas de control solar inteligentes, con lamas motorizadas y gestión automatizada. Estos sistemas utilizan sensores de luz y temperatura para decidir cuÔnta radiación solar entra en el interior en cada momento, optimizando el balance entre iluminación natural, confort térmico y consumo de climatización.
Gracias a esa automatización, los sistemas de control solar avanzados logran mayor eficiencia energética que los métodos pasivos convencionales, ya que se adaptan en tiempo real a las condiciones exteriores sin depender de que los usuarios bajen o suban persianas por intuición. Esto se traduce en ahorro energético, mayor confort y una gestión mÔs sostenible del edificio.
Tipos de vidrio, acristalamiento y coeficiente U
El vidrio es el otro gran protagonista. En una ventana eficiente, el acristalamiento adecuado puede marcar una diferencia enorme en pĆ©rdidas y ganancias de calor. El parĆ”metro que nos indica su comportamiento tĆ©rmico es el coeficiente de transmitancia U: cuanto mĆ”s bajo es el valor U, mejor aĆsla el vidrio.
Los vidrios simples o monolĆticos, aunque son la opción mĆ”s bĆ”sica y económica, ofrecen un aislamiento tĆ©rmico muy limitado. EstĆ”n cada vez mĆ”s relegados en vivienda, salvo en particiones interiores o huecos donde la eficiencia no es prioritaria. Para ahorrar energĆa, el punto de partida recomendado hoy es el doble acristalamiento.
En el doble acristalamiento se disponen dos lĆ”minas de vidrio separadas por una cĆ”mara de aire deshidratado o gas inerte. Esa cĆ”mara actĆŗa como barrera al paso del calor y mejora de forma notable tanto el aislamiento tĆ©rmico como el acĆŗstico. Si se aƱaden tratamientos especĆficos a las lĆ”minas, el rendimiento aumenta aĆŗn mĆ”s.
Los vidrios bajo emisivos (low-e) estÔn recubiertos con capas de materiales de muy baja emisividad que reducen la radiación térmica que atraviesa el vidrio. Asà se evita que el calor interior se escape en invierno y que el calor exterior entre con tanta facilidad en verano. Es habitual combinarlos con doble o triple acristalamiento para lograr ventanas muy eficientes.
También existen los vidrios de control solar, pensados para limitar la cantidad de radiación solar que penetra en la vivienda, ya sea por absorción o reflexión. Son especialmente útiles en climas cÔlidos con mucha exposición al sol y sin sistemas de refrigeración muy potentes, aunque hay que valorar que, en invierno, reducen también el calentamiento gratuito por radiación.
En el escalón superior encontramos el triple acristalamiento con dos cĆ”maras de aire o gas, que mejora aĆŗn mĆ”s el aislamiento. En combinación con marcos de altas prestaciones y una instalación cuidada, el intercambio de calor entre interior y exterior puede ser mĆnimo, algo muy valorado en edificios de consumo casi nulo y estĆ”ndares como Passivhaus.
Algunos fabricantes han desarrollado gamas especĆficas, como acristalamientos ecológicos que reducen el consumo energĆ©tico de la vivienda, disminuyen la huella de carbono y emplean materiales reciclables. Estas soluciones estĆ”n pensadas para equilibrar eficiencia, sostenibilidad y confort acĆŗstico, con posibilidad de integrarse en dobles o triples acristalamientos para reforzar aĆŗn mĆ”s el aislamiento.
Eficiencia energƩtica, etiqueta de ventanas y sistemas pasivos
Para orientarse entre tanta combinación de marcos, vidrios y cĆ”maras, existe la etiqueta energĆ©tica de ventanas, una herramienta pensada para informar al usuario sobre el comportamiento energĆ©tico del conjunto. Aunque su implantación es todavĆa opcional en muchos casos, estĆ” previsto que gane peso y se extienda su uso.
Esta etiqueta indica, entre otros datos, el tipo de ventana (de fachada o de tejado), el fabricante y el modelo, junto con una clasificación de eficiencia en invierno mediante letras (de la G en rojo a la A en verde) y una clasificación en verano mediante estrellas (de 1 a 3, representadas en barras azules).
En la parte inferior de la etiqueta aparecen valores técnicos como la transmitancia (U), la permeabilidad al aire y el factor solar. Con esa información se puede comparar de forma objetiva el rendimiento de distintas ventanas y elegir la que mejor se adapte al clima y al uso de la vivienda.
En el Ć”mbito de la construcción pasiva, estĆ”ndares como Passivhaus han demostrado que es posible reducir hasta un 90 % la demanda de energĆa tĆ©rmica si se combina un buen diseƱo de la envolvente con ventanas muy estancas, vidrios de altas prestaciones y una instalación sin puentes tĆ©rmicos.
Las ventanas diseƱadas para estos edificios se caracterizan por marcos extremadamente hermĆ©ticos que minimizan las corrientes de aire, acristalamientos dobles o triples con cĆ”maras rellenas de gases como el argón y una colocación en el muro que evita la aparición de puentes tĆ©rmicos. El resultado es una sensación de confort muy alta, sin corrientes frĆas ni superficies heladas en invierno.
Para instaladores y profesionales del sector existen formaciones especĆficas en ventanas eficientes y sistemas Passivhaus, donde se estudian las patologĆas mĆ”s habituales en obra (fisuras, condensaciones, filtraciones) y se practican tĆ©cnicas de montaje orientadas a garantizar la estanqueidad al aire y al agua a largo plazo.
Ventanas eficientes en comunidades de propietarios
En un edificio residencial, la decisión de cambiar las ventanas no depende solo de cada vecino. Las fachadas son elementos comunes, aunque su uso sea privativo, de acuerdo con el Código Civil y la Ley de Propiedad Horizontal. Por tanto, cualquier modificación que afecte a la estética global, el color o los materiales requiere el visto bueno de la comunidad.
Cuando la sustitución de ventanas implica un cambio en el tipo de carpinterĆa, el acabado o el diseƱo visible desde el exterior, lo habitual es que el tema se lleve a junta y se someta a votación. En muchos casos se exige unanimidad de los propietarios presentes, con un plazo para que los ausentes se pronuncien, aunque las mayorĆas necesarias pueden variar si el cambio se plantea como una mejora de eficiencia energĆ©tica.
Si se presenta el proyecto como obra de mejora orientada al ahorro y al aislamiento tĆ©rmico, la Ley de Propiedad Horizontal prevĆ© la posibilidad de aprobarlo con el voto de las tres quintas partes de los propietarios que, a su vez, representen las tres quintas partes de las cuotas de participación, siempre que el coste individual no supere un determinado lĆmite de cuotas mensuales de comunidad.
Antes de llegar a la votación, lo mĆ”s sensato es encargar una auditorĆa energĆ©tica o un estudio del edificio para conocer cómo se comporta la envolvente, quĆ© tipo de ventanas hay instaladas y quĆ© ganancia real se obtendrĆa con la sustitución. A veces, cambiar solo las ventanas sin actuar sobre muros muy poco aislados deja la mejora a medias.
Es recomendable analizar el edificio como un todo: fachadas, huecos, cubiertas, puentes tĆ©rmicos y sistemas de climatización. De nada sirve colocar unas ventanas de mĆ”xima categorĆa si las paredes siguen siendo de una sola hoja sin aislamiento, o si los cajones de persiana son autĆ©nticas chimeneas de pĆ©rdidas de calor.
Ayudas, subvenciones y normativa aplicable
Para comunidades de propietarios y también para viviendas individuales, existen ayudas y planes de renovación orientados a la mejora de la eficiencia energética, muchas veces gestionados por las comunidades autónomas. Entre ellos, son habituales los Planes Renove de ventanas, con especial foco en cerramientos de PVC o aluminio con buenas prestaciones.
Estos programas persiguen reducir las pĆ©rdidas de calefacción y aire acondicionado, mejorar el confort tĆ©rmico y colaborar en la lucha contra el cambio climĆ”tico. Suelen exigir que las nuevas ventanas cumplan requisitos mĆnimos de transmitancia, tipo de vidrio y calidad de montaje, por lo que es importante informarse bien antes de contratar la obra.
Tras la instalación de ventanas de nueva generación con alta eficiencia, la comunidad o el propietario pueden solicitar la actualización del certificado energético del edificio o de la vivienda. Una mejor calificación energética puede suponer un ahorro económico a largo plazo y revalorizar el inmueble de cara a venta o alquiler.
En paralelo, hay que tener presente el marco normativo. El Código TĆ©cnico de la Edificación (CTE) establece exigencias especĆficas segĆŗn la zona climĆ”tica donde se ubique el edificio, fijando lĆmites de transmitancia para los huecos y requisitos de permeabilidad al aire, entre otros aspectos.
AdemĆ”s, algunos municipios cuentan con normativas urbanĆsticas que restringen ciertos materiales o acabados, sobre todo en cascos históricos o zonas protegidas. Antes de cambiar las ventanas conviene consultar la normativa municipal, el grado de protección del inmueble y, si hace falta, solicitar los permisos correspondientes.
En muchos casos, la propia normativa fomenta intervenir desde el inicio de una rehabilitación energética, considerando el edificio como un conjunto, en lugar de abordar elementos aislados sin coherencia (solo ventanas, solo cubierta, etc.). Esto ayuda a priorizar actuaciones con mayor impacto en el consumo y el confort.
Claves prƔcticas al cambiar las ventanas
Cuando llega el momento de elegir nuevas ventanas, hay varios factores que conviene valorar con calma. En primer lugar, el nivel de aislamiento tĆ©rmico deseado deberĆa determinar el tipo de marco y vidrio. La etiqueta energĆ©tica de ventanas, los valores U y el factor solar son buenos indicadores para comparar opciones.
TambiĆ©n es importante definir las necesidades de aislamiento acĆŗstico, especialmente en viviendas situadas en calles ruidosas o cerca de vĆas de alta circulación. Un buen doble o triple acristalamiento, espesores adecuados y marcos de calidad pueden marcar la diferencia en el confort sonoro del interior.
La resistencia del sistema debe adaptarse al uso previsto. No es lo mismo una fachada totalmente acristalada que un pequeƱo hueco interior; en aplicaciones mĆ”s exigentes puede ser necesario recurrir a vidrios laminados de seguridad, herrajes reforzados y carpinterĆas de mayor sección.
En cuanto a funcionalidad, hay que decidir entre aperturas abatibles, oscilobatientes, correderas u otras soluciones especiales. Cada sistema tiene pros y contras en ventilación, ocupación de espacio y hermeticidad. Para maximizar la eficiencia, las ventanas practicables suelen ser la mejor apuesta, siempre que el espacio lo permita.
Una vez elegida la solución, es fundamental contactar con una empresa especializada que se encargue tanto del suministro como de la instalación y el sellado. Un buen profesional sabrÔ resolver los encuentros con la fachada, aislar correctamente los cajones de persiana, sellar las juntas y evitar los temidos puentes térmicos alrededor del marco.
En edificios con persianas, conviene prestar atención al aislamiento del cajón y al tratamiento de las cajas existentes. Muchas veces, con una intervención relativamente sencilla (aislamiento interior, burletes, sellados) se consigue eliminar corrientes de aire y mejorar mucho la sensación de confort sin grandes obras.
Por Ćŗltimo, no hay que olvidar los pequeƱos elementos de bajo coste como burletes, sellado de juntas o refuerzo del aislamiento en zonas crĆticas. Aunque no sustituyen a unas buenas ventanas, ayudan a pulir detalles y a aprovechar al mĆ”ximo las prestaciones del conjunto, especialmente en edificios donde no se puede acometer una reforma integral.
En definitiva, unas ventanas eficientes son el resultado de combinar un buen material de marco, un acristalamiento adecuado, un sistema de apertura hermético, un sellado profesional y una integración correcta en la fachada. Si a eso se suma un uso responsable (ventilación racional, control solar, mantenimiento bÔsico) y, cuando aplica, el aprovechamiento de ayudas públicas, es posible reducir de forma notable el consumo energético de la vivienda, mejorar el confort térmico y acústico y aumentar la calidad de vida sin necesidad de grandes obras traumÔticas.
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