- Los dispositivos OVP y OVP2 evitan que las sobretensiones y rayos destruyan las juntas de aislamiento en sistemas de protección catódica.
- La elección entre un modelo u otro depende estrictamente de la clasificación del área peligrosa, diferenciando entre Zonas 1 y 2 o Divisiones 1 y 2.
- Estas tecnologías de estado sólido permiten bloquear la corriente continua en condiciones normales y conducir la corriente de falla en eventos transitorios.
Cuando hablamos de mantener la integridad de infraestructuras críticas, como tuberías o tanques industriales, el control de la corrosión es el pan de cada día. Para lograrlo, se utilizan sistemas de protección catódica que dependen totalmente de que ciertas secciones estén aisladas eléctricamente. Sin embargo, este aislamiento es un arma de doble filo, ya que las juntas de aislamiento se convierten en puntos vulnerables ante cualquier subida brusca de tensión, ya sea por un rayo o un fallo en la red eléctrica.
Aquí es donde entran en juego los desacopladores, unos dispositivos que actúan como un «salvavidas» para la instalación. Su misión es sencillamente evitar que una sobretensión termine en un arco eléctrico que no solo destroce la junta, sino que, en entornos con gases inflamables, podría provocar un estallido o incendio bastante serio. Por eso, no se trata solo de poner un protector por ponerlo, sino de entender cómo interactúa la electricidad con el entorno.
El problema de las sobretensiones en la protección catódica

En una instalación normal, las juntas aislantes sirven para separar eléctricamente distintas partes de una tubería y así mantener el potencial necesario para frenar la corrosión. El problema viene cuando ocurre una descarga atmosférica o hay un fallo en la corriente alterna (CA). En esos instantes, se produce una elevación rapidísima del potencial eléctrico entre los dos lados de la junta. Si el aislamiento no aguanta esa presión, se produce un arco eléctrico que deja la junta inservible y crea un riesgo enorme para el personal.
Para solucionar esto, se instalan protectores de sobretensión que limitan el voltaje. Estos equipos crean una trayectoria conductiva temporal alrededor de la junta. Básicamente, le dicen a la corriente peligrosa: «no pases por el aislamiento, ve por aquí», desviando el flujo eléctrico y protegiendo el componente crítico.
Tecnología de estado sólido: El secreto de los OVP

La tecnología desarrollada por referentes como Dairyland se basa en semiconductores de estado sólido. Estos dispositivos son capaces de hacer algo muy concreto: durante el funcionamiento habitual, bloquean la corriente continua (CC) para que el sistema de protección catódica siga haciendo su trabajo sin fugas. Pero, en el momento en que la tensión alcanza un umbral predefinido, el dispositivo cambia su estado y se vuelve conductor.
Una vez que el evento transitorio ha pasado, el protector regresa automáticamente a su estado de bloqueo. Estas máquinas están diseñadas para aguantar golpes fuertes, llegando en algunas configuraciones a soportar impulsos de hasta 100 kA, lo que garantiza que la infraestructura no sufra daños permanentes.
¿OVP o OVP2? Claves para no equivocarse en la elección

No todos los protectores sirven para cualquier lugar. La elección entre un modelo OVP y un OVP2 no depende del voltaje, sino de dónde se va a instalar el equipo y qué tan peligroso es ese entorno. Es un error común guiarse solo por la parte eléctrica, cuando lo primordial es la clasificación del área según las normativas internacionales.
- El modelo OVP: Está pensado para los sitios más delicados, siendo apto para Clase I, División 1 y 2, así como para la Zona 1. Es el indicado cuando el riesgo de presencia de gases o vapores es más elevado.
- El modelo OVP2: Se destina a entornos menos críticos, como Clase I, División 2, Zona 2, o simplemente en ubicaciones ordinarias que no requieren una certificación especial de seguridad.
A la hora de especificar el equipo, hay que mirar con lupa el grupo de sustancias presentes, la corriente de falla disponible y el nivel de impulso esperado. Si te equivocas aquí, podrías estar instalando un equipo que no cumple la normativa de seguridad para atmósferas explosivas.
Consejos de instalación para un rendimiento óptimo

Para que un protector funcione a tope, no basta con conectarlo. La ubicación es fundamental. En eventos de alta frecuencia, la inductancia de los cables puede jugar malas pasadas y generar una diferencia de potencial extra. Por eso, la regla de oro es reducir al máximo la longitud de las conexiones entre el protector y la junta.
Además, es vital entender que el protector no es un accesorio aislado, sino que forma parte de un análisis integral de la planta. Hay que combinar los datos de la protección catódica, la exposición a rayos y la clasificación del área para que el sistema sea realmente robusto y se complemente con el uso de válvulas en infraestructura hidráulica adecuadas.
Mantener el equilibrio entre el aislamiento eléctrico necesario para combatir la corrosión y la capacidad de derivar sobretensiones peligrosas es la única forma de asegurar que una tubería no falle. La implementación de dispositivos OVP u OVP2, seleccionados según el entorno y colocados estratégicamente, permite que las instalaciones industriales operen sin riesgos de ignición y con un coste de mantenimiento mucho más bajo al evitar la reparación constante de juntas quemadas por arcos eléctricos.


