Guía completa de subvenciones para la instalación de aerotermia

Última actualización: marzo 20, 2026
  • Las ayudas para aerotermia combinan subvenciones directas, deducciones IRPF y bonificaciones municipales que pueden cubrir hasta el 70 % del coste.
  • Cada comunidad autónoma gestiona programas propios con requisitos, plazos e importes distintos, por lo que es clave revisar la convocatoria específica.
  • La mayoría de subvenciones exigen certificado energético, equipos aire‑agua eficientes y que la instalación la realice una empresa autorizada.
  • Una buena planificación y una tramitación correcta acortan la amortización de la aerotermia a unos pocos años gracias al ahorro y las ayudas disponibles.

subvenciones para la instalación de aerotermia

Si estás dándole vueltas a instalar un sistema de aerotermia en tu casa o en tu negocio, ahora mismo estás en un momento clave: existe un fuerte impulso de la aerotermia y subvenciones, bonificaciones e incentivos fiscales muy potentes que pueden rebajar de forma brutal el coste inicial. La inversión no es pequeña, pero con las ayudas adecuadas el salto se vuelve mucho más asumible.

En este artículo vas a encontrar una guía completa, ordenada y clara sobre todas las ayudas para aerotermia a nivel estatal, autonómico y municipal, con especial foco en lo que está pasando en Cataluña y en otras comunidades que han lanzado programas muy agresivos. Verás importes, porcentajes, requisitos, plazos, compatibilidades y trucos prácticos para no perder dinero por un simple despiste con los papeles.

Qué es la aerotermia y por qué se habla tanto de ella

La aerotermia es un sistema de climatización renovable que utiliza bombas de calor aire‑agua para obtener energía del aire exterior y transformarla en calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria (ACS). A diferencia de una caldera de gas o gasóleo, no quema combustibles fósiles; solo consume electricidad para mover el compresor.

Su gran baza es la eficiencia: una buena instalación es capaz de entregar entre 3 y 5 kWh térmicos por cada kWh eléctrico que consume. Dicho en plata, por cada “unidad” de luz que pagas, obtienes de tres a cinco “unidades” de calor o frío, lo que se traduce en ahorros del 60-75 % frente a sistemas clásicos y en una calefacción y aire acondicionado eficientes.

Además de bajar la factura, la aerotermia permite reducir de forma muy notable las emisiones de CO₂, algo clave para cumplir los objetivos europeos de descarbonización y eficiencia energética marcados para 2030. Por eso está tan mimada por las administraciones en forma de subvenciones y ventajas fiscales.

En España, el coste medio de una instalación de aerotermia para vivienda se mueve entre unos 8.000 y 12.000 €, aunque en casas grandes con suelo radiante y más de 200 m² puede subir hasta 20.000-24.000 €. Aquí es donde entran las ayudas públicas, que pueden cubrir desde un 20-30 % hasta más del 70 % del coste en determinados casos.

Tipos de ayudas para la instalación de aerotermia

Cuando hablamos de incentivos para aerotermia en España conviene separar bien las piezas, porque se mezclan subvenciones directas, deducciones fiscales y bonificaciones municipales, además de programas autonómicos muy diferentes entre sí.

Por un lado están las ayudas de inversión, que te ingresan una cantidad fija o un porcentaje del presupuesto (por ejemplo, 500 € por kW instalado, o el 40-75 % del coste de la obra). Por otro lado, se suman deducciones en la declaración de la renta, rebajas del IBI o descuentos casi totales en el ICIO de la obra.

La mayoría de estos programas exigen que la instalación sea de tecnología aire‑agua con un rendimiento estacional (SPF o COP) superior a 2,5, que se utilice para calefacción, refrigeración y/o ACS, y que la ponga en marcha una empresa instaladora habilitada. También es muy común que pidan certificado energético antes y después de la actuación.

Además, hay un criterio transversal que se repite en todos los programas importantes: la instalación debe ser nueva o una sustitución completa de un sistema antiguo. No se subvenciona el simple mantenimiento, reparación o cambio de piezas de una bomba existente.

Ayudas estatales y marco general de subvenciones

Buena parte del impulso inicial a la aerotermia vino de los fondos europeos Next Generation EU, canalizados a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. El Real Decreto 477/2021 reguló el famoso Programa de incentivos 6, dedicado a instalaciones renovables térmicas en el sector residencial, donde la aerotermia fue protagonista.

Este programa, gestionado por las comunidades autónomas, establecía una ayuda base para la bomba de calor aire‑agua y una ayuda adicional para adaptar la climatización y los circuitos hidráulicos (por ejemplo, instalar suelo radiante o radiadores de baja temperatura). Sumando ambas, se podían alcanzar hasta 7.500 € de subvención por vivienda en determinados casos, especialmente en viviendas públicas o del tercer sector.

Además, se introdujo un plus del 5 % en los importes de ayuda para municipios de menos de 5.000 habitantes y para entornos rurales de menos de 20.000 habitantes con núcleos menores de 5.000, como medida frente al llamado “reto demográfico”.

En paralelo a estos fondos europeos, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) y las comunidades han ido lanzando programas de rehabilitación energética y eficiencia en vivienda que aceptan la aerotermia como actuación subvencionable, con porcentajes de ayuda que suelen ir del 40 al 70 % según la tecnología y el perfil del beneficiario.

Subvenciones autonómicas destacadas para aerotermia

Además del paraguas estatal, cada comunidad autónoma ha diseñado sus propias líneas. Muchas se basan en remanentes de fondos europeos y en presupuestos propios, de modo que las condiciones cambian bastante de una región a otra y conviene revisar cada convocatoria concreta.

En términos generales, las ayudas autonómicas para aerotermia pueden ser cantidades fijas por kW instalado, porcentajes sobre el presupuesto o programas integrales de rehabilitación energética donde la bomba de calor es solo una parte del conjunto (junto con aislamiento, ventanas, fotovoltaica, etc.).

El porcentaje de subvención suele moverse entre el 40 y el 70 % del coste, aunque en casos de hogares vulnerables, áreas rurales o actuaciones muy completas se puede superar estos umbrales al combinar varios conceptos de ayuda.

En las siguientes secciones verás algunos de los programas más interesantes y recientes en comunidades como Cataluña, Galicia, País Vasco, Extremadura, Andalucía o Madrid, además de ejemplos más específicos como Murcia o Vitoria‑Gasteiz.

Subvenciones para aerotermia en Cataluña

La situación en Cataluña tiene particularidades importantes: se combinan ayudas directas gestionadas por el ICAEN, programas de eficiencia energética en vivienda y un papel clave de las bonificaciones municipales. Además, ha habido cambios relevantes en las deducciones del IRPF que afectan a cómo se calcula la amortización de la inversión.

Durante años existió una deducción estatal en el IRPF por mejora de eficiencia energética que se podía usar también para instalaciones de aerotermia en Cataluña. Sin embargo, en 2026 el gobierno eliminó esa desgravación del 40 % en el tramo estatal, lo que alarga la amortización entre 2 y 3 años si no se combinan correctamente las ayudas autonómicas y locales todavía en vigor.

En paralelo, la Generalitat, a través del ICAEN (Institut Català d’Energia), mantiene programas específicos que proceden de remanentes de Next Generation y de fondos propios. Las ayudas típicas se sitúan en torno a 3.000 € por instalación de aerotermia en vivienda unifamiliar, con un plazo de ejecución y justificación que suele cerrar hacia el 30 de junio de 2026 en las convocatorias más recientes.

Un punto importante: estas ayudas directas del ICAEN no tributan en el IRPF, es decir, el importe que recibes no hay que declararlo como ganancia. Eso las hace aún más atractivas, especialmente ahora que el gran “colchón” fiscal estatal ha desaparecido para Cataluña.

Ayudas de eficiencia energética y Plan EcoVivienda en Cataluña

Junto a las líneas del ICAEN, Cataluña participa en programas de eficiencia energética en viviendas y comunidades de propietarios donde la aerotermia es una de las actuaciones estrella. Estas líneas encajan con el llamado Plan EcoVivienda y el marco general estatal de rehabilitación.

En concreto, si has instalado aerotermia en una vivienda unifamiliar o en una comunidad de propietarios (CCPP) en Cataluña desde el 1 de febrero de 2020, puedes acceder a ayudas que cubren hasta el 40 % del coste total, con un máximo de 3.000 € cuando el presupuesto no supera 7.500 €. Estas ayudas están previstas para continuar hasta finales de 2026, siempre con la limitación del presupuesto disponible.

Además, se contempla la posibilidad de combinar estas subvenciones con una deducción en el IRPF que puede llegar al 60 % del gasto, con un máximo acumulable de 15.000 €, siempre que se consiga una mejora demostrable de la eficiencia energética de la vivienda (por ejemplo, reducción del 30 % de la energía primaria no renovable o alcanzar una calificación A o B).

La solicitud de estas ayudas requiere aportar memoria técnica, presupuesto detallado, licencias municipales o comunicaciones previas, certificado energético antes y después de la actuación y, por supuesto, facturas y justificantes de pago bancario. Todo ello debe presentarse dentro de los plazos marcados en cada convocatoria.

En el terreno municipal, la mayoría de ayuntamientos catalanes ofrecen bonificaciones del IBI de hasta el 50 % durante 3-5 años y reducciones de hasta el 95 % del ICIO para instalaciones de energías renovables. Municipios como Barcelona, Sant Cugat o Girona han apostado fuerte por estas bonificaciones.

Requisitos clave para ayudas de aerotermia en Cataluña

La mayoría de convocatorias autonómicas y locales en Cataluña comparten un núcleo de condiciones muy parecido, orientado a asegurar que la actuación realmente mejora la eficiencia y que la ayuda se utiliza correctamente.

En primer lugar, se exige que el solicitante sea titular de la vivienda, edificio o local donde se instala la aerotermia. En comunidades de propietarios, la obra debe estar aprobada en junta y reflejada en el acta correspondiente, y la ayuda puede solicitarla la comunidad como tal.

También se requiere demostrar que la actuación supone una reducción del consumo energético o una mejora de la calificación energética. Para eso es casi obligatorio aportar certificado energético previo y posterior, y en muchas convocatorias se pide una mejora mínima (cambio de letra o un porcentaje concreto de reducción del consumo).

Otro requisito común es que la instalación la realice una empresa instaladora autorizada, capaz de emitir la documentación técnica: certificados de instalación, fichas de equipo, cumplimiento del RITE, etc. Esto es clave tanto para la subvención como para las garantías del fabricante.

Finalmente, se suele fijar que la suma de todas las ayudas recibidas por la misma instalación no puede superar el coste real de la inversión, y se establecen topes máximos por vivienda o edificio. Asimismo, se exige estar al corriente de pago con Hacienda, Seguridad Social e impuestos locales como el IBI.

Ayudas autonómicas en otras comunidades: ejemplos prácticos

Más allá de Cataluña, muchas comunidades han lanzado programas muy concretos para impulsar la aerotermia como parte de su estrategia climática. A continuación tienes un repaso de algunos de los más interesantes a día de hoy.

En Galicia destaca una línea dirigida a la rehabilitación de viviendas en municipios de menos de 5.000 habitantes. Estas ayudas son ideales para sustituir calderas viejas por equipos de aerotermia de alta eficiencia y pueden cubrir hasta el 75 % del presupuesto protegido, con un límite de 30.000 € por vivienda.

Los requisitos gallegos incluyen que la vivienda sea residencia habitual o se destine a alquiler por al menos 5 años, que los ingresos de los propietarios no superen 6,5 veces el IPREM (salvo que se destine a alquiler), que las obras no hayan comenzado antes de la convocatoria y que se terminen en un máximo de 18 meses desde la concesión. Se exige una memoria técnica completa y la licencia municipal, y los plazos de solicitud suelen ir, por ejemplo, desde enero hasta comienzos de septiembre, con una resolución en unos tres meses.

En el País Vasco, el Ente Vasco de la Energía (EVE) ha impulsado uno de los programas más agresivos del país, con ayudas de 500 € por kW de potencia útil en calefacción y un máximo de 3.000 € por instalación, además de incentivos adicionales si se combina la aerotermia con autoconsumo fotovoltaico o baterías. El programa se mantiene abierto hasta el 30 de septiembre de 2026 o hasta agotar presupuesto, con la condición de no iniciar ni contratar la instalación antes de presentar la solicitud.

En Extremadura sigue activo un programa autonómico de rehabilitación energética que cubre el 50 % del presupuesto de la obra, con un tope de 14.000 € en viviendas unifamiliares y 9.000 € en pisos dentro de edificios residenciales. Este plan tiene marcado como fecha límite el 1 de junio de 2026.

Andalucía, por su parte, cuenta con el programa INEA, que ofrece ayudas muy jugosas para aerotermia en provincias como Cádiz, Málaga, Huelva, Granada, Córdoba, Jaén y Almería. Se trata de subvenciones que pueden ir del 55 al 65 % del presupuesto, con un mínimo de 6.000 €, siempre que el presupuesto total de la instalación (IVA incluido) supere 11.000 €. Es requisito imprescindible realizar una auditoría energética previa y posterior por parte de un PSE independiente.

Ayudas para aerotermia en Madrid, Murcia y otros municipios

Varias ciudades y comunidades han integrado la aerotermia dentro de planes de rehabilitación más amplios, que incluyen aislamiento, accesibilidad y mejora de envolvente, pero donde la bomba de calor sigue siendo la actuación estrella para recortar consumo.

En la Comunidad de Madrid, el Plan Rehabilita 2024-2025 se orienta a la mejora de eficiencia energética en viviendas y bloques de pisos. Permite subvencionar actuaciones como la aerotermia, con un presupuesto mínimo de 3.000 € en unifamiliares y 6.000 € en edificios, y exige que los inmuebles sean anteriores a 1998 y dispongan de un Informe de Evaluación del Edificio (IEE). Las ayudas son acumulables con otras, siempre que no se supere el coste total.

En Vitoria‑Gasteiz funciona un programa centrado en la rehabilitación de viviendas y edificios residenciales, abierto hasta el 31 de diciembre de 2025, que llega a cubrir hasta un 40 % del coste en áreas degradadas en función de la renta, con requisitos como que los edificios tengan más de 50 años y cuenten con Inspección Técnica de Edificios (ITE).

La Región de Murcia dispone del Programa 4 de Eficiencia Energética en Vivienda (RD 853), activo hasta julio de 2025 y muy enfocado a generadores térmicos renovables como la aerotermia. Estas ayudas pueden llegar al 40 % del coste, con un máximo de 3.000 €, y exigen certificado energético inicial y final, uso residencial y que se trate de vivienda habitual del beneficiario.

A todo esto hay que sumar programas específicos de otras comunidades para energías renovables térmicas, que en muchos casos contemplan la aerotermia junto con solar térmica, biomasa, geotermia o hidrotermia, con subvenciones que pueden alcanzar 6.500 € por vivienda, siempre sujetas a disponibilidad de fondos.

En todos los casos, el proceso suele ser similar: se pide información sobre la ayuda, se verifica el cumplimiento de requisitos, se solicita presupuesto a un instalador autorizado, se presenta la solicitud por vía presencial u online, se espera resolución (a menudo hasta 6 meses), y, una vez aprobada, se tiene un plazo de hasta 18 meses para ejecutar la actuación y justificar la inversión.

Deducciones fiscales y bonificaciones municipales

Un bloque fundamental del “paquete” de ayudas para aerotermia lo forman las deducciones fiscales en IRPF y las bonificaciones en impuestos locales. Estas medidas pueden parecer menos vistosas que una subvención directa, pero a menudo suponen varios miles de euros a lo largo de los años.

A nivel estatal, fuera de normativas forales como Navarra o País Vasco, se han establecido deducciones IRPF por mejora de eficiencia energética que permiten recuperar desde un 20 % hasta un 60 % de la inversión asociada a la instalación de aerotermia, siempre que se cumplan una serie de mejoras medibles en el consumo o en la calificación energética del inmueble.

Las principales franjas son: una deducción del 20 % para actuaciones que logren una reducción mínima del 7 % en la demanda de calefacción y refrigeración; una deducción del 40 % para reducciones del 30 % en la energía primaria no renovable o para viviendas que alcancen calificación A o B; y una deducción del 60 % orientada a edificios residenciales completos, con un límite anual de 5.000 € pero acumulable hasta 15.000 €.

Estas deducciones están pensadas para actuaciones realizadas hasta finales de 2026 y suelen ser compatibles con ayudas autonómicas, aunque hay que revisar siempre la letra pequeña. En territorios forales como Navarra y País Vasco, además, se aplica una deducción directa del 15 % sobre la inversión en aerotermia.

En el terreno local, el Real Decreto‑ley 7/2025 permite que los ayuntamientos concedan hasta un 50 % de bonificación en el IBI para inmuebles con aerotermia o geotermia y hasta un 95 % de bonificación en el ICIO para las obras de instalación. Grandes ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla o Zaragoza ya han activado estas rebajas, y otras como Valladolid, Gijón, Burgos o Santander se están sumando poco a poco.

Todos estos incentivos fiscales no ingresan dinero en tu cuenta como tal, pero sí reducen la factura de impuestos durante varios años, lo que acorta de forma real el tiempo de retorno de la inversión, especialmente en viviendas de cierto tamaño o comunidades de propietarios.

Importes habituales de las subvenciones para aerotermia

Si ponemos todas las cifras sobre la mesa y las resumimos, podemos hacernos una idea del orden de magnitud de las subvenciones para aerotermia en España y de cómo influyen sobre una instalación tipo.

En muchos programas de ámbito nacional o autonómico se trabaja con una ayuda fija de hasta 500 € por cada kW térmico de potencia en calefacción, con un tope de unos 3.000 € por instalación para uso residencial. Esto supone cubrir aproximadamente entre el 20 y el 30 % del coste en instalaciones medias de 10.000-12.000 €.

Cuando se suman ayudas adicionales -por ejemplo, para adaptar la climatización, instalar suelo radiante o actuar en edificios públicos o del tercer sector- se puede llegar a subvenciones combinadas de hasta 7.500 € por vivienda, especialmente dentro de los programas ligados a Next Generation.

En el caso de programas autonómicos de rehabilitación energética, como los de Galicia, Extremadura o Cataluña, es habitual ver porcentajes del 40 al 75 % del presupuesto protegido, con límites que van de 7.500 a 30.000 € según la comunidad, el tipo de edificio y el perfil del beneficiario.

Si a todo ello le sumas deducciones IRPF de hasta el 60 % (con límites anuales y acumulables) y bonificaciones de IBI del 50 % durante varios años, el escenario realista para una vivienda media es que una parte muy significativa de la inversión inicial quede cubierta, reduciendo la amortización de más de 10-12 años a horquillas más cercanas a los 5-8 años, según el caso.

Requisitos generales para solicitar ayudas de aerotermia

Aunque cada comunidad y cada ayuntamiento tienen sus propias reglas, hay una serie de requisitos que se repiten una y otra vez en todas las convocatorias y que conviene tener muy claros antes de meterse en faena.

Lo primero es que la instalación debe ser para uso residencial y basarse en tecnología aire‑agua, excluyendo generalmente sistemas aire‑aire tipo split convencional si solo se usan como aire acondicionado. También suelen exigir que la actuación se haya iniciado después de una fecha fija, muy repetida en los programas: el 1 de julio de 2021 o el 1 de febrero de 2020, según la línea concreta.

Además, la instalación tiene que cumplir con el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) y con cualquier normativa local aplicable. Los equipos deben estar homologados, contar con etiqueta energética A+ o superior y mostrar un rendimiento estacional SPF o COP superior a 2,5. En muchas ayudas se pide también un sistema de monitorización que permita controlar la energía producida y consumida.

En segundo lugar, se requiere que el titular de la ayuda mantenga la propiedad de la instalación y del inmueble durante un mínimo de cinco años, y que no tenga deudas pendientes con Hacienda, Seguridad Social o administraciones locales. Solo se puede presentar una solicitud de subvención por instalación, aunque a menudo se puede complementar con incentivos fiscales adicionales.

Por último, la documentación suele incluir formulario de solicitud, presupuesto o factura fechados en las fechas requeridas, NIF/NIE del propietario, certificados energéticos, justificantes de pago y fotografías de la instalación terminada. La falta de algún documento, o presentarlo fuera de plazo, es uno de los motivos más habituales de denegación.

Proceso para tramitar las ayudas y evitar errores

Solicitar una subvención de aerotermia puede parecer un lío, pero si sigues una secuencia lógica y te apoyas en una empresa instaladora con experiencia, el trámite se vuelve bastante llevadero y las probabilidades de éxito suben mucho.

Lo más sensato es empezar por una fase de investigación y recopilación de información: hay que revisar las ayudas disponibles a nivel estatal, autonómico y municipal, identificar compatibilidades e incompatibilidades y confirmar fechas de apertura y cierre de convocatorias.

Con esa información clara, el siguiente paso es comprobar que cumples los requisitos técnicos, legales y económicos. Aquí entran en juego los certificados energéticos, la comprobación de que estás al día con impuestos y cotizaciones, y la viabilidad técnica de instalar aerotermia en tu vivienda o edificio.

A continuación es necesario solicitar uno o varios presupuestos a empresas instaladoras autorizadas, detallando potencias, equipos, obra asociada (suelo radiante, fancoils, radiadores de baja temperatura, depósitos de inercia, etc.). En algunas líneas de ayuda es obligatorio que la instalación no se haya iniciado antes de registrar la solicitud, así que ojo con adelantar trabajos sin tener clara la normativa.

La solicitud se presenta normalmente por vía electrónica a través del portal de la comunidad autónoma o del organismo gestor (ICAEN, EVE, IDAE, etc.), adjuntando todos los documentos. La administración suele tener un plazo máximo de seis meses para resolver. Si no hay respuesta en ese tiempo, muchas convocatorias entienden que la solicitud se considera desestimada por silencio administrativo.

Una vez concedida la ayuda, el solicitante dispone de un periodo -frecuentemente hasta 18 meses- para ejecutar la instalación, pagarla y justificarla con facturas y certificados. Solo entonces se libera el importe de la subvención. Llevar bien organizada la documentación desde el primer día es la mejor forma de evitar dolores de cabeza en esta última fase.

Beneficiarios habituales de las subvenciones para aerotermia

Las ayudas y subvenciones para aerotermia están pensadas, sobre todo, para propietarios que quieren sustituir sistemas de calefacción y ACS tradicionales (calderas de gas, gasóleo, carbón…) por una solución renovable y mucho más eficiente.

Los beneficiarios más típicos son personas físicas propietarias de vivienda habitual, seguidos de comunidades de propietarios que deciden acometer una reforma integral de la sala de calderas, empresas que quieren mejorar la eficiencia de sus instalaciones térmicas y, en menor medida, administraciones públicas y entidades del tercer sector.

En muchos programas se reserva un trato preferente para viviendas en municipios de reto demográfico, hogares en situación de vulnerabilidad económica o edificios situados en áreas urbanas degradadas, con porcentajes de ayuda más altos o con importes máximos ampliados.

En cualquier caso, una vez que obtienes la subvención te comprometes a mantener la instalación funcionando y la propiedad del inmueble durante el plazo mínimo exigido, que suele ser de cinco años. Si se incumple este compromiso, las administraciones pueden reclamar la devolución total o parcial de la ayuda.

Para muchos hogares que hoy pagan facturas de gas o gasóleo desorbitadas, estas subvenciones suponen la oportunidad de dar un salto a la aerotermia con un coste neto mucho más bajo, disfrutando de un sistema limpio, silencioso y muy cómodo, y con una factura energética que se reduce de forma dramática desde el primer invierno.

Con todo este marco de programas estatales, autonómicos y municipales, y pese a los cambios recientes en algunas deducciones fiscales, la realidad es que la aerotermia sigue siendo una de las inversiones más rentables a medio y largo plazo para climatizar una vivienda o un edificio en España: permite ahorrar hasta un 75 % en consumo frente a sistemas convencionales, rebaja las emisiones, revaloriza el inmueble gracias a la mejora del certificado energético y aprovecha un abanico muy amplio de subvenciones que, bien gestionadas, pueden cubrir una parte enorme del coste inicial.

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