- Logran un ahorro de agua superior al 80% gracias a sensores infrarrojos y electroválvulas de precisión.
- Incluyen sistemas automáticos de descarga contra la legionela y alimentación mediante baterías integradas.
- Están fabricados en latón certificado para garantizar la potabilidad del agua y una larga vida útil.
Si estás pensando en renovar los aseos de tu negocio o de casa, seguramente te hayas dado cuenta de que elegir entre un grifo normal y uno más avanzado es un quebradero de cabeza. La grifería electrónica y temporizada ha llegado para solucionar ese lío, permitiendo que el agua salga solo cuando es estrictamente necesario, evitando que alguien se deje el grifo abierto por descuido y que la factura del agua se dispare.
La verdad es que pasar de los mandos manuales a los sistemas automáticos es dar un salto de calidad enorme. No solo se trata de ahorrar unos euros al mes, sino de apostar por la higiene total en espacios públicos, ya que al no tener que tocar ninguna palanca, se reduce drásticamente la propagación de bacterias y virus, algo que hoy en día valoramos más que nunca.
Diferencias y funcionamiento de la grifería electrónica

Cuando hablamos de grifos electrónicos, nos referimos a dispositivos que utilizan sensores de infrarrojos de última generación para detectar la presencia de las manos. Este sistema activa una electroválvula que deja pasar el agua de forma instantánea y la corta en cuanto retiramos las manos. Es una tecnología súper precisa que permite un ahorro de agua superior al 80% comparado con los grifos tradicionales, lo cual es una pasada para cualquier presupuesto.
Un ejemplo claro de esta tecnología es la gama Puris E, que integra módulos electrónicos directamente en el cuerpo del grifo. Estos aparatos suelen venir con alimentación a batería de 9V instalada internamente, lo que facilita mucho la colocación ya que no necesitas hacer obras eléctricas complicadas en el baño. Además, cuentan con indicadores de estado para que sepas exactamente cuándo toca cambiar las pilas y no te quedes sin agua de repente.
Características técnicas y ventajas instalativas

Para que un grifo electrónico funcione como la seda, debe cumplir ciertos requisitos técnicos. Lo habitual es que trabajen con una presión de entre 0,5 y 5 bar y mantengan un caudal controlado, generalmente alrededor de los 5 litros por minuto. En cuanto a los materiales, lo ideal es que todas las piezas que están en contacto con el agua sean de latón certificado según normativas sanitarias, asegurando que el agua potable no se contamine y siguiendo una correcta guía de mantenimiento según la dureza del agua.
- Sistemas anti-legionela: Muchos de estos grifos realizan descargas automáticas cada 24 horas para evitar que el agua se estanque y proliferen bacterias.
- Confort acústico: Los modelos de alta gama son supersilenciosos, situándose en el Grupo I (<20 dB), para que no haya ruidos molestos al activarse.
- Instalación sencilla: Suelen incluir latiguillos flexibles Clean-Fix y accesorios de fijación que hacen que el montaje sea rápido y limpio.
Otro punto clave son los programas configurables. Algunos modelos permiten elegir entre varias opciones de funcionamiento según la necesidad del local, ajustando el tiempo de salida del agua o el tiempo de espera entre usos. Esto es fundamental en sitios donde hay mucho tránsito de gente y se busca la máxima eficiencia energética y de recursos.
Grifería temporizada y el control del gasto
A diferencia de la electrónica pura, la grifería temporizada mecánica actúa mediante un pulsador que libera una cantidad exacta de agua durante unos segundos. Aunque no llevan sensores, cumplen la misma función de evitar el desperdicio hídrico. Es la opción ideal para quienes buscan algo robusto y sin complicaciones eléctricas, aunque pierden la ventaja de la higiene «sin contacto» que ofrece el sensor infrarrojo.
Tanto si optas por la electrónica como por la temporizada, el objetivo es el mismo: optimizar el uso del recurso más valioso que tenemos. El uso de aireadores integrados en la boquilla ayuda a que el chorro sea mullido y constante, dando la sensación de abundante caudal aunque en realidad se esté consumiendo mucha menos agua de la habitual.
La implementación de estos sistemas transforma cualquier baño en un espacio moderno y eficiente. Al combinar materiales resistentes como el latón con tecnologías de corte preciso y sistemas de autolimpieza contra la legionela, se garantiza una instalación duradera que cuida tanto la salud del usuario como el medio ambiente y el bolsillo del propietario.