Proyectos de almacenamiento en baterías: claves, ejemplos y futuro

Última actualización: mayo 7, 2026
  • Los proyectos de almacenamiento en baterías (BESS) son esenciales para integrar más renovables, aportar flexibilidad a la red y mejorar la seguridad de suministro.
  • España y Europa impulsan grandes carteras de proyectos BESS híbridos y stand-alone, apoyados por programas como Horizon Europe, RePowerEU y ayudas nacionales.
  • La UE busca autonomía estratégica en baterías, desarrollando nuevas químicas, reciclaje avanzado y almacenamiento de larga duración para reducir la dependencia de materias primas críticas.
  • La reforma del mercado eléctrico y el creciente uso de BESS en la industria están acelerando la transición hacia un sistema energético más limpio, estable y competitivo.

proyectos de almacenamiento en baterías

El almacenamiento de energía en baterías se ha convertido en una pieza clave para que el sistema eléctrico pueda integrar grandes cantidades de renovables sin perder estabilidad. Ya no hablamos solo de un complemento, sino de una tecnología estratégica para garantizar suministro, abaratar costes y avanzar de verdad hacia la descarbonización. En España y en Europa, los proyectos de almacenamiento en baterías están creciendo con fuerza y empiezan a marcar la diferencia tanto en plantas de generación como en usos industriales y, cada vez más, residenciales.

En este contexto, grandes eléctricas, desarrolladores renovables y empresas industriales están desplegando sistemas BESS (Battery Energy Storage Systems) en formatos muy variados: proyectos híbridos con solar y eólica, baterías stand-alone conectadas directamente a la red, instalaciones para servicios de flexibilidad o soluciones detrás del contador para reducir picos de consumo. Todo ello enmarcado en un impulso regulatorio y financiero de la Unión Europea que, a través de programas como Horizon Europe o RePowerEU, busca crear una cadena de valor propia y robusta en baterías.

Qué son los proyectos de almacenamiento en baterías y por qué son tan importantes

sistemas de almacenamiento energético con baterías

Cuando hablamos de proyectos de almacenamiento en baterías nos referimos a instalaciones estacionarias diseñadas para almacenar energía eléctrica y liberarla cuando el sistema lo necesita. Suelen estar formadas por módulos de baterías, inversores, sistemas de control y, en muchos casos, se integran junto a plantas solares o eólicas para maximizar su aprovechamiento.

La gran ventaja de estos sistemas es que permiten desacoplar el momento en que se genera la energía del momento en que se consume. Es decir, pueden cargar cuando hay exceso de producción renovable (horas de mucho sol o viento) y descargar cuando la demanda sube o la generación baja. De esta manera, se reduce el vertido de energía, se suavizan los precios y se evita tener que recurrir a tecnologías más contaminantes para cubrir puntas.

Además, las baterías aportan servicios de flexibilidad y estabilidad a la red: regulación de frecuencia, control de tensión, reserva rápida ante fallos, gestión de congestiones en nodos saturados, etc. Todo esto es clave en un sistema donde las renovables, por su naturaleza intermitente, van camino de ser la columna vertebral del mix eléctrico.

Desde el punto de vista de la planificación, el almacenamiento con baterías es una herramienta imprescindible para cumplir los objetivos de penetración renovable marcados por los planes nacionales y por la normativa europea. Sin soluciones de este tipo, integrar un volumen elevado de eólica y fotovoltaica provocaría más restricciones, más vertidos y un uso mayor de centrales de respaldo fósiles.

Otro aspecto fundamental es que estos proyectos permiten nuevos modelos de negocio para promotores y operadores: participación en mercados de servicios de ajuste, arbitraje de precios horarios, servicios de capacidad, o incluso esquemas híbridos que maximizan la rentabilidad de una planta existente sin necesidad de grandes ampliaciones de red.

La apuesta de Naturgy: una cartera creciente de proyectos BESS en España

instalaciones de baterías para almacenamiento energético

Uno de los actores que más está empujando los proyectos de almacenamiento con baterías en España es Naturgy. La compañía ha dado un salto importante al sumar siete nuevos proyectos BESS a su cartera renovable, lo que la consolida como uno de los referentes nacionales en el despliegue de esta tecnología.

Con estos nuevos desarrollos, Naturgy alcanza en España un total de 16 instalaciones de almacenamiento con baterías entre proyectos en desarrollo y construcción. Algunos ya están en obra y se prevé que entren en operación en los primeros meses de 2026, lo que contribuirá a incrementar la capacidad de flexibilidad del sistema eléctrico en varios puntos de la geografía nacional.

Los siete últimos proyectos han logrado una financiación de 39 millones de euros en la primera convocatoria de ayudas para proyectos innovadores de almacenamiento energético cofinanciada con fondos FEDER 2021-2027. Según la resolución definitiva propuesta por el IDAE, estos sistemas añadirán 100 MW de potencia y una capacidad de almacenamiento de 359 MWh, cifras muy relevantes en el contexto actual del sector.

En conjunto, si se suman los distintos proyectos en marcha, la cartera de Naturgy llegará a 260 MW de potencia de almacenamiento y 689 MWh de capacidad una vez implantados todos los sistemas. La inversión global en estos proyectos ronda los 140 millones de euros, lo que demuestra el compromiso de la compañía con esta línea de negocio y con la transición energética.

Este despliegue no se limita a una sola región. Los proyectos se distribuyen por Canarias, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Galicia y Murcia, además de una batería stand-alone conectada a la red en Vigo. Esto contribuye a reforzar la estabilidad del sistema en diversas zonas y a facilitar la integración de renovables en territorios con condiciones de red muy distintas.

Ubicación y tipología de los proyectos BESS de Naturgy en España

Los nuevos sistemas de almacenamiento con baterías de Naturgy se ubicarán en Puerto del Rosario y Fuerteventura (Canarias), San Blas (Castilla y León), Los Pedreros (Castilla-La Mancha), Troncal y Monte Redondo (Galicia) y Jumilla (Murcia). Se trata, en su mayoría, de proyectos de hibridación con plantas renovables ya operativas o en desarrollo, junto con una batería independiente en Vigo.

En concreto, son seis proyectos híbridos asociados a instalaciones eólicas o fotovoltaicas de la compañía, y una batería stand-alone directamente conectada a la red. Este enfoque mixto permite aprender en diferentes configuraciones y extraer valor tanto desde la perspectiva de planta renovable como desde la de servicio al sistema eléctrico.

De manera paralela, Naturgy ya ha iniciado las obras de sus primeros proyectos de almacenamiento en España, que hibridarán varios parques fotovoltaicos: Tabernas I y II en Almería, Carpio del Tajo en Toledo, La Nava en Ciudad Real y El Escobar y Piletas en Las Palmas. La entrada en operación de estas baterías también está prevista para 2026, encajando con el calendario nacional de despliegue de almacenamiento.

Las soluciones híbridas aportan beneficios adicionales respecto a las plantas renovables “a pelo”. Al poder almacenar la energía en momentos de alta producción, se reduce el vertido a red cuando hay saturación y se desplaza una parte de la generación a horas más críticas. De esta manera, la planta puede tener una curva de producción más gestionable y con mejor encaje en el mercado.

En el caso de la batería de Vigo, al ser un sistema stand-alone conectado directamente a la red, está orientada a prestar servicios al sistema más allá de una sola planta renovable: soporte de frecuencia, gestión de congestiones, potencia firme en momentos punta, etc. Este tipo de proyectos van a ser habituales en nudos clave donde la red necesite soporte rápido y flexible.

El papel de ABO Energy como pionera en proyectos de baterías

Otro actor relevante en el ámbito europeo es ABO Energy, que se ha posicionado como pionera en proyectos de almacenamiento en baterías, especialmente en Alemania. La compañía se encarga de todas las fases de desarrollo y construcción de las baterías, trabajando mano a mano con propietarios de terrenos, ayuntamientos, operadores de red y fabricantes de primer nivel.

En el mercado alemán, ABO Energy ha logrado destacar en las denominadas licitaciones de innovación de la Agencia Federal de Redes, donde se adjudican proyectos que combinan generación renovable con almacenamiento (los llamados proyectos híbridos). Este tipo de subastas han permitido demostrar el valor añadido de integrar baterías junto a instalaciones eólicas y solares.

La empresa impulsa de forma activa los proyectos híbridos multicombinación, donde en un mismo emplazamiento se integran aerogeneradores, plantas fotovoltaicas y sistemas de almacenamiento en baterías. La clave está en que la producción de viento y sol se complementa muy bien: cuando baja una suele subir la otra, y la batería entra en juego para terminar de estabilizar la aportación al sistema.

De este modo, los proyectos híbridos de ABO Energy ayudan a reducir la variabilidad de la generación renovable y a dotarla de una mayor capacidad de carga base, acercándose a un perfil más estable y predecible para el operador del sistema. El resultado es una integración más ordenada de renovables en la red y una mejor utilización de la capacidad de conexión disponible.

ABO Energy también ha desarrollado varias baterías stand-alone de gran tamaño, situadas en nodos estratégicos de la red eléctrica. Estas unidades absorben energía cuando hay excedente de potencia y la liberan en momentos de déficit, además de proporcionar servicios auxiliares como control de frecuencia y tensión. Con ello, el almacenamiento se convierte en un soporte esencial para la seguridad del suministro.

Experiencia internacional: proyectos BESS en Australia y otros mercados

A nivel internacional, compañías como Naturgy, a través de su filial Global Power Generation (GPG), están acumulando experiencia en almacenamiento con baterías fuera de España. Un hito relevante ha sido la conexión, en 2023, de su primera instalación de baterías a la red de Australia: el proyecto ACT Battery.

Este proyecto supuso para el grupo un paso definitivo en el despliegue global de sistemas BESS, en un país donde la integración masiva de renovables y la gran extensión de la red hacen que las baterías sean particularmente valiosas. Gracias a esta experiencia, la compañía ha podido consolidar conocimiento técnico y operativo exportable a otros mercados.

En 2024 se ha puesto en marcha en Australia el proyecto Cunderdin, el primer gran desarrollo híbrido de GPG que combina generación fotovoltaica y almacenamiento en baterías a gran escala. La planta cuenta con 128 MW de potencia solar y un sistema de almacenamiento de 55 MW / 220 MWh, una configuración que permite inyectar energía limpia de forma más flexible y alineada con la demanda.

Este tipo de iniciativas internacionales son clave porque muestran que los proyectos de almacenamiento con baterías son ya una realidad comercial y no solo una tecnología piloto. La operación real en mercados exigentes aporta datos de rendimiento, degradación, seguridad y modelos de negocio que después se pueden replicar y adaptar en Europa y en España.

Además de Australia, otros mercados como Estados Unidos, Reino Unido o varios países de Asia están desarrollando grandes proyectos BESS a escala de red, especialmente vinculados a parques renovables de gran tamaño. Europa, con Alemania y algunos países nórdicos a la cabeza, está acelerando para no quedarse atrás en esta carrera tecnológica.

Impulso europeo al almacenamiento: Horizon Europe, RePowerEU y estrategias clave

En el marco de la UE, el almacenamiento energético se ha convertido en un pilar central de la política de descarbonización y seguridad energética. La Comisión Europea está reforzando su apuesta por las tecnologías avanzadas de baterías, tanto a nivel de investigación como de despliegue industrial y de mercado.

Se espera que en los próximos meses y durante el próximo año, el programa Horizon Europe continúe destinando recursos significativos a proyectos que impulsen la producción de baterías sostenibles, la eficiencia de los procesos de fabricación y las tecnologías de almacenamiento de larga duración. La idea es cubrir toda la cadena de valor, desde las materias primas hasta el reciclaje.

Los datos de la Asociación Europea para el Almacenamiento de Energía (EASE) ilustran bien la evolución reciente: en 2023 se instalaron en Europa más de 10,1 GW de nueva capacidad de almacenamiento, más del doble que el año anterior. Este crecimiento se debe al fuerte desarrollo de las renovables y a las grandes inversiones en infraestructuras de almacenamiento tanto a nivel residencial como industrial.

Aun así, existe una gran disparidad entre países. Alemania lidera claramente con más de 500.000 sistemas de almacenamiento doméstico instalados en 2023, impulsados por la volatilidad de los precios de la energía y por programas de incentivos muy atractivos. España, por el contrario, avanza a un ritmo más lento, lo que plantea retos para la cohesión del mercado energético europeo y para el cumplimiento de los objetivos comunes.

El plan RePowerEU, lanzado en 2022, fija el objetivo de alcanzar una capacidad instalada de almacenamiento de 200 GW para 2030. Cumplir este propósito no depende solo de avances tecnológicos: será imprescindible eliminar barreras regulatorias, crear mercados específicos para los servicios de almacenamiento y asegurar modelos de ingresos estables que atraigan inversión privada.

Autonomía estratégica europea en baterías y materias primas

Uno de los desafíos más importantes para la UE es reducir la dependencia de materias primas críticas necesarias para las baterías, como el litio, el cobalto o el níquel. Hoy en día, gran parte del suministro procede de fuera de Europa, con cadenas de valor altamente concentradas geográficamente.

La Agencia Internacional de la Energía (IEA) alerta de que la demanda global de níquel podría multiplicarse por 42 entre 2020 y 2040, debido sobre todo al crecimiento del vehículo eléctrico y del almacenamiento estacionario. Esta proyección subraya la urgencia de diversificar fuentes, encontrar alternativas materiales y reforzar la capacidad propia de abastecimiento y procesado.

Para hacer frente a esta situación, la Comisión Europea se ha marcado como objetivo que al menos el 40 % de la capacidad de refinado de materias primas estratégicas se realice dentro de la UE. En las próximas convocatorias relacionadas con baterías en el marco de Horizon Europe se fomentará el desarrollo de procesos de refinado más sostenibles y la reutilización de materiales procedentes del reciclaje de baterías usadas.

Como señala Natxo de Marco, líder del área de Energía en Proyectos Europeos de Zabala Innovation, Europa no puede depender de cadenas de suministro externas para un componente tan crítico como las baterías. Fortalecer la capacidad de procesamiento y reciclaje dentro de las fronteras europeas es fundamental para la autonomía estratégica y para asegurar la competitividad industrial a largo plazo.

En paralelo, se está impulsando la investigación en nuevas químicas de baterías menos dependientes de materiales críticos, como las baterías de sodio-ion. Aunque todavía están en fase de desarrollo y mejora, pueden convertirse en una alternativa atractiva para el almacenamiento estacionario y ciertos usos en movilidad eléctrica, con menor impacto ambiental y costes de producción potencialmente más bajos.

Almacenamiento de larga duración: más allá de las baterías de iones de litio

Las baterías de iones de litio dominan actualmente el mercado del almacenamiento a corto plazo, con soluciones que cubren típicamente entre 2 y 4 horas de capacidad. Sin embargo, la intermitencia de las renovables exige ir un paso más allá y disponer de sistemas capaces de garantizar suministro durante varias horas o incluso días.

La Comisión Europea ha identificado la necesidad de tecnologías capaces de almacenar electricidad durante más de 10 horas e incluso a escala estacional. Este tipo de almacenamiento de larga duración resulta clave para afrontar periodos prolongados de baja producción eólica o solar, o para gestionar picos de demanda sostenidos en el tiempo.

En este campo, las baterías de flujo y otras tecnologías emergentes (como algunas soluciones termoeléctricas, hidrógeno o almacenamiento gravitacional avanzado) están ganando protagonismo en proyectos piloto y demostrativos. Aunque todavía necesitan abaratarse y estandarizarse, su potencial para ofrecer almacenamiento prolongado es enorme.

Tal y como apunta De Marco, el desarrollo de baterías de larga duración será determinante para la integración masiva de renovables y la estabilidad del sistema eléctrico. No es suficiente con cubrir unas pocas horas al día; es imprescindible disponer de herramientas que den respuesta a días enteros de baja generación renovable sin recurrir sistemáticamente a combustibles fósiles.

El reto ahora es combinar de forma inteligente distintas tecnologías: utilizar las baterías de iones de litio para la respuesta rápida y el cortísimo plazo, y recurrir a tecnologías de larga duración para cubrir huecos más amplios. De este modo se conformará un mix de almacenamiento equilibrado, eficiente y económicamente viable.

Innovación, seguridad y nuevas metodologías de ensayo en baterías

La innovación en baterías no se limita solo a aumentar capacidad y reducir costes. Uno de los ejes estratégicos de la UE es mejorar la seguridad y la fiabilidad de estas tecnologías. Las baterías de iones de litio, aunque muy maduras, presentan riesgos de sobrecalentamiento, incendios y degradación con el tiempo que hay que gestionar con mucho cuidado.

Por ello se está apostando fuerte por las baterías de estado sólido y por nuevos materiales, como electrolitos cerámicos y composiciones avanzadas que reduzcan el riesgo de fuga térmica. Estas tecnologías prometen baterías más seguras, con mayor densidad energética y una vida útil superior, aunque todavía necesitan llegar a escalas industriales competitivas.

En paralelo, se están desarrollando metodologías avanzadas de prueba y simulación para acelerar la validación de nuevas baterías sin depender exclusivamente de largos ciclos de ensayo físico. Los modelos virtuales permiten predecir comportamiento, degradación y respuesta en diferentes escenarios antes de fabricar grandes series de celdas.

La combinación de pruebas físicas con entornos de simulación digital permite reducir tiempos de desarrollo, optimizar diseños y mejorar la fiabilidad del producto final. Esto es esencial para que la industria europea sea competitiva frente a otros bloques, que también están invirtiendo fuertemente en I+D en almacenamiento.

En definitiva, el objetivo de estas líneas de innovación es conseguir baterías que no solo sean más baratas y potentes, sino más duraderas, seguras y sostenibles a lo largo de todo su ciclo de vida, desde la extracción de materiales hasta el reciclaje final.

Reforma del mercado eléctrico y marcos de apoyo al almacenamiento

Más allá de la tecnología, el marco regulatorio será decisivo para que los proyectos de almacenamiento en baterías despeguen de verdad. La reforma del mercado eléctrico de la UE, prevista para 2027, obligará a los Estados miembros a elaborar planes nacionales de flexibilidad que incluyan metas concretas de despliegue de almacenamiento de energía.

Países como Francia y Alemania ya han empezado a introducir subastas específicas para instalaciones de baterías y otras soluciones de almacenamiento. Estos mecanismos aportan visibilidad de ingresos a largo plazo y permiten que los proyectos sean financiables, reduciendo el riesgo para promotores e inversores.

En España se han puesto en marcha programas como el PERTE de Energías Renovables, que incluye líneas de apoyo destinadas al almacenamiento energético. También se han lanzado convocatorias concretas para proyectos innovadores de almacenamiento (como las ayudas FEDER 21-27 a las que ha accedido Naturgy). Sin embargo, el despliegue a gran escala sigue siendo relativamente incipiente.

El almacenamiento energético se está configurando como pieza central de la transición ecológica europea. A medida que avanzamos hacia un mix con una alta penetración de renovables, la necesidad de soluciones de almacenamiento eficientes crece de forma exponencial. Sin ellas, el sistema sería mucho más frágil y costoso de operar.

En este nuevo escenario, se espera que tengan un papel creciente las baterías basadas en materiales reciclados y la integración de baterías de segunda vida procedentes del vehículo eléctrico en aplicaciones estacionarias. Estas soluciones permiten alargar el uso de las celdas más allá de su vida útil en automoción, reduciendo residuos y mejorando la sostenibilidad del conjunto de la cadena de valor.

El papel de los sistemas BESS para empresas e industria

Desde la perspectiva empresarial e industrial, los sistemas de almacenamiento de energía en baterías (BESS) también están cobrando un protagonismo creciente. Empresas como Aggreko consideran que se trata de una tecnología crucial para combinar sostenibilidad y crecimiento económico.

Aggreko ha incrementado de forma significativa su inversión global en BESS hasta unos 200 millones de dólares, con el objetivo de ofrecer a más sectores acceso a soluciones de baterías de última generación. Esto permite a muchas industrias acelerar su transición hacia modelos de energía neta cero sin renunciar a la continuidad operativa.

Los sistemas BESS en entornos industriales pueden mejorar la fiabilidad del suministro energético, reducir de forma notable las emisiones y disminuir el consumo de combustible en instalaciones donde aún se utilizan generadores convencionales. Todo ello se traduce en operaciones más resilientes, ecológicas y eficientes.

Entre las ventajas para empresas se incluye la posibilidad de recortar picos de demanda eléctrica (peak shaving), optimizar el término de potencia contratado, integrar fotovoltaica de autoconsumo de manera más eficiente o disponer de respaldo ante cortes de red. En determinados sectores, estos ahorros y mejoras operativas justifican por sí solos la inversión en almacenamiento.

En definitiva, para muchas organizaciones los BESS ya no son un “extra verde”, sino una herramienta estratégica para gestionar costes energéticos y riesgos operativos, mientras se mejora el desempeño ambiental y se responde a las exigencias regulatorias y de clientes.

Con todo este despliegue de proyectos de almacenamiento en baterías por parte de grandes utilities, empresas pioneras en híbridos, programas europeos de financiación y soluciones BESS para la industria, el almacenamiento se está consolidando como uno de los grandes protagonistas de la nueva era energética. La combinación de más renovables, más flexibilidad y más innovación en baterías está configurando un sistema eléctrico más limpio, seguro y competitivo, en el que España y Europa tienen la oportunidad de ocupar una posición de liderazgo si mantienen el ritmo de inversión, regulación e I+D en los próximos años.

almacenamiento de baterías a gran escala
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