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Inicio Instalación Energía Solar Térmica

La energía solar térmica es una fuente de energía renovable que aprovecha la radiación solar para generar calor y agua caliente sanitaria. La instalación de sistemas solares térmicos es una opción cada vez más popular entre los hogares y edificios que buscan reducir su consumo de energía y ser más sostenibles. En este artículo, se presentará una guía de inicio para la instalación de energía solar térmica, que abarcará los principales aspectos a tener en cuenta al momento de planificar y ejecutar una instalación de este tipo.

¿Cuándo se empezo a usar la energía solar térmica?

La energía solar térmica ha sido utilizada desde hace muchos años. Se cree que la primera vez que se utilizó fue en el siglo VII a.C. en China, donde se usaban espejos para concentrar la luz solar y generar calor. Esta técnica se utilizaba principalmente para la producción de sal.

En la antigua Grecia también se utilizaba la energía solar térmica para calentar baños y piscinas. Los romanos también eran grandes usuarios de esta forma de energía, ya que construyeron casas con grandes ventanales orientados al sur para aprovechar al máximo la energía del sol.

Sin embargo, no fue hasta el siglo XVIII cuando se empezaron a realizar experimentos más serios con la energía solar térmica. En esa época, algunos científicos se dieron cuenta de que se podía generar vapor de agua utilizando la luz solar concentrada en espejos cóncavos.

En el siglo XIX, el inventor francés Augustin Mouchot desarrolló una máquina que utilizaba la energía solar para generar vapor y mover un motor. Esta máquina se utilizó para bombear agua en áreas remotas, lo que fue un gran avance para la época.

En la década de 1920, se empezaron a utilizar los primeros paneles solares térmicos para calentar agua en casas y edificios. Desde entonces, la energía solar térmica ha seguido evolucionando y hoy en día se utiliza para calentar agua en hogares, piscinas y grandes edificios, así como para generar electricidad a gran escala.

Desde entonces, ha seguido evolucionando y hoy en día es una forma de energía limpia y renovable que se utiliza en todo el mundo.

¿Quién inventó la energía solar térmica?

La energía solar térmica es una tecnología que ha sido desarrollada y mejorada a lo largo de muchos años. Aunque no se puede atribuir su invención a una sola persona, se pueden identificar varias contribuciones clave en su desarrollo.

Uno de los primeros usos conocidos de la energía solar térmica se remonta a la antigua Grecia, donde se utilizaba para calentar baños públicos. Sin embargo, la primera patente conocida relacionada con la tecnología fue presentada en 1767 por el suizo Horace-Bénédict de Saussure, quien desarrolló un “caja caliente” que utilizaba vidrio para atrapar el calor del sol y calentar objetos en su interior.

A lo largo de los siglos XIX y XX, se realizaron numerosos avances en la tecnología de la energía solar térmica. Uno de los más importantes fue la invención del colector solar de placa plana por William H. Glen en 1909. Este diseño básico todavía se utiliza hoy en día en muchos sistemas de energía solar térmica.

Otro avance importante fue la invención del colector de tubos evacuados, que fue desarrollado de manera independiente por varios inventores en la década de 1950. Este diseño utiliza tubos de vidrio sellados al vacío para aumentar la eficiencia del colector al reducir las pérdidas de calor.

Desde la antigua Grecia hasta la actualidad, la tecnología ha evolucionado y mejorado, y hoy en día se utiliza en todo el mundo para proporcionar agua caliente y calefacción a hogares y edificios.

¿Cómo funciona una instalación de energía solar térmica?

La energía solar térmica es una forma de aprovechar la energía del sol para producir calor que puede ser utilizado para calentar agua o aire en un hogar o edificio. Pero, ¿cómo funciona exactamente una instalación de energía solar térmica? A continuación, te lo explicamos detalladamente.

Componentes de una instalación de energía solar térmica

Una instalación de energía solar térmica consta de los siguientes componentes:

  • Colector solar: es el elemento encargado de captar la energía del sol y transformarla en calor.
  • Circuito primario: es el encargado de transportar el fluido caloportador (generalmente agua) desde el colector hasta el acumulador o intercambiador de calor.
  • Acumulador o intercambiador de calor: es el elemento encargado de almacenar el agua caliente producida por el colector solar o de intercambiar calor con el sistema de calefacción existente.
  • Circuito secundario: es el encargado de transportar el agua caliente desde el acumulador o intercambiador de calor hasta los puntos de consumo (grifos, duchas, etc.)
  • Sistema de control y regulación: es el encargado de gestionar el funcionamiento de la instalación y optimizar su rendimiento.

Funcionamiento de una instalación de energía solar térmica

El funcionamiento de una instalación de energía solar térmica es relativamente sencillo. El colector solar, situado en la cubierta o fachada del edificio, capta la energía del sol y la transforma en calor. Este calor es transferido al fluido caloportador que circula por el circuito primario y que transporta el calor hasta el acumulador o intercambiador de calor.

Allí, el calor es transferido al agua que se almacena en el acumulador o intercambiador de calor, que puede ser utilizado para calentar agua sanitaria o para alimentar el sistema de calefacción existente. El agua caliente es transportada por el circuito secundario hasta los puntos de consumo.

El sistema de control y regulación se encarga de optimizar el funcionamiento de la instalación. Por ejemplo, puede activar la bomba del circuito primario cuando la temperatura del colector solar es mayor que la del acumulador o intercambiador de calor, o puede activar el sistema de calefacción existente cuando la temperatura del agua en el acumulador es inferior a la deseada.

Ventajas de una instalación de energía solar térmica

Una instalación de energía solar térmica presenta numerosas ventajas:

  • Ahorro energético: al aprovechar la energía del sol, se reduce el consumo de energía convencional (gas, electricidad, etc.) y, por lo tanto, se reduce la factura energética.
  • Reducción de emisiones: al reducir el consumo de energía convencional, se reducen las emisiones de CO2 y otros gases contaminantes.
  • Fiabilidad: las instalaciones de energía solar térmica son fiables y duraderas, con una vida útil de más de 25 años.
  • Bajo mantenimiento: las instalaciones de energía solar térmica requieren poco mantenimiento, lo que reduce los costes a largo plazo.

¿Te animas a instalar una?

¿Cuáles son los tipos de instalaciones solares térmicas?

La energía solar térmica es una de las formas más populares de energía renovable utilizada en todo el mundo. Se utiliza para calentar agua y aire, y se puede utilizar en una variedad de aplicaciones, desde calentar piscinas hasta calentar hogares y edificios. Hay varios tipos de instalaciones solares térmicas que se pueden utilizar para aprovechar la energía del sol.

Tipos de instalaciones solares térmicas

1. Colectores solares planos: este tipo de instalación es el más común y consiste en un panel plano que absorbe la energía del sol y la convierte en calor. El agua se bombea a través del panel y se calienta antes de ser almacenada en un tanque.

2. Colectores solares de tubos: este tipo de instalación utiliza tubos en lugar de paneles planos para absorber la energía del sol. Los tubos están cubiertos con una capa de vidrio y cada tubo contiene un fluido que se calienta antes de ser transportado a un tanque de almacenamiento.

3. Colectores solares de concentración: este tipo de instalación utiliza espejos o lentes para concentrar la energía del sol en un punto focal, donde se genera calor. El calor se utiliza para calentar un fluido que luego se transporta a un tanque de almacenamiento.

4. Sistemas solares combinados: este tipo de instalación combina la energía solar térmica con la energía solar fotovoltaica para generar electricidad y calor al mismo tiempo. Los paneles solares planos se utilizan para calentar el agua, mientras que los paneles fotovoltaicos generan electricidad.